La oferta de música cristiana se despliega en diversas categorías, algunas más específicas y otras capaces de abarcar a un público más diverso.
Por un lado se encuentran los representantes de la música dedicada a la “adoración”, es decir, composiciones que aluden al Evangelio y a las creencias propias de la religión, muchas veces en formato de prédica.
En este estilo se destacan nombres como el pastor norteamericano Marcos Witt, el mexicano Jesús Adrián Romero y el dúo Tercer Cielo. Estos se caracterizan por la capacidad de convocación en sus espectáculos, millones de álbumes vendidos y por el reconocimiento “laico” de la industria, que incluso los ha premiado en los Grammy.
Dentro de esta categoría se desprende un género que ha traspasado los límites de lo religioso. Se trata del góspel, estilo cultivado por intérpretes de raza negra, característico en los protestantes.
El virtuosismo de sus cantantes, la emoción de sus interpretaciones y la influencia de sus ritmos, especialmente en la música pop, lo han convertido en un género apreciado.
De aquí en adelante, la música cristiana encuentra representantes en los géneros tradicionales. Como en la bachata, en la que se destaca Giovanni Ríos. Por otro lado, el reguetón tiene como exponentes a Vico C y Funky, mientras que en el rock se puede mencionar a la reconocida banda argentina Escape.
Además de esto, están las estrellas de la música popular que, al tiempo después de alcanzar el éxito, expresan su conversión al cristianismo volviéndose en referentes de la comunidad, independiente a que saquen discos dedicados a este género o no. Tal es el caso de figuras como: Yuri, Juan Luis Guerra o el “Puma”, así como los panameños Nando Boom y la banda de rock Os Almirantes.
Es importante resaltar que destacados salseros como Alex D’ Castro, Richie Ray y Bobby Cruz o el reguetonero Héctor "El Father" son algunos de los artistas puertorriqueños que dejaron la fama y el dinero que les dieron sus respectivas carreras musicales para convertirse en pastores evangélicos.
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