Comienza a ser ya una vieja costumbre el que, por estas fechas, con ocasión del cumpleaños de la princesa Victoria, se hable de compromiso real en Suecia.
Hoy, 14 de julio, ha vuelto a saltar la alarma de un posible anuncio de boda, como ocurriera hace un año, y hasta hace dos.
Con fundamento, por supuesto, después de más de seis años de relación con Daniel Westling y de prometedores avances hacia un destino nupcial, pero sin ningún otro efecto más que ese: máxima expectación en el 31º aniversario de la Heredera.
Con el rumor candente de que la Casa Real sueca aprovecharía el cumpleaños de la Princesa para anunciar su compromiso con el empresario, algo que finalmente no ocurrió, cientos de suecos se acercaron hoy al palacio de Solliden, en la isla báltica de Öland, residencia de verano de la Familia Real sueca, para felicitar a la Princesa por su cumpleaños, si acaso no se daba una razón extra.
Y es que contagiados por la fascinación de las nupcias reales que se han vivido en los últimos años en el resto de las Cortes europeas y el "babyboom" real de estos últimos años, los conciudadanos también están deseando asistir a una boda y contemplar a unos niños que correteen por sus palacios.
Tampoco han faltado las notas del obligado "Ja må hon leva!" (Cumpleaños feliz), que después del almuerzo, dieron la bienvenida a la princesa Victoria, acompañada por sus padres, los reyes Carlos XVI Gustavo y Silvia.
La Heredera, que lució para la ocasión un delicado vestido beig, salió al patio del palacio para recibir los saludos y regalos de sus admiradores.