El Festival de la Juventud, ajeno a sus detractores y defensores sigue adelante con actividades para todos, desde conferencias y talleres, hasta sitios de diversión y compras.
En la conferencia sobre las Políticas Públicas de Juventud en Iberoamérica se presentaron Yuri Chillan, Secretario General de la OIJ - España, Javier Baldivia, Director General de Asuntos Generacionales y de Familia de Bolivia, Ana Gabriela González, Directora de la Juventud proveniente de Costa Rica, Ignacio Parello, OIJ - España, Alejandro Rico, Director de Juventud de Uruguay, Byron Valle, Director de Juventud de Ecuador y el Secretario Ministro de la Juventud de República Dominicana, Salvador Peña.
En ella los jóvenes existentes expusieron sus inquietudes acerca de la falta de política de la juventud y de la poca participación de los jóvenes en la creación de ellas. Asimismo, alabaron los esfuerzos de la República Dominicana en la creación de entidades activas lideridas por jóvenes en la solución de los problemas de sus iguales.
DE AQUI Y DE ALLA
Los que no asistían a conferencias o charlas caminaba en su ropa veraniega, ideal para el sofocante calor que hacía, rumbo a la piscina o a los "stands". Jóvenes de todo el mundo se veían aquí y allá explorando todo a su paso. Encontramos stands donde se leía la mano, como el de Chile, en otro en el que se hacían tatuajes de henna y permanentes. Tampoco faltó el de artículos del Feng Shui.
Muchos mozos y mozas hacían fila para fotografiarse con los trajes típicos de Saharaui Occidental. El sitio más movido fue el de la República Dominicana, donde sus representantes bailaban al son del sabrosísimo ritmo de merengue.
DE PANAMA
Orgullosamente, a nuestro país lo representaron talentosos artistas, situados en una pirámide, llena de pinturas y escultura. Asimismo, en el festival se apreciaron representantes de universidades, ministerios y organizaciones. La cultura indígena se manifestó con sus stands y en numerosos puestos de venta de molas y artesanías, donde, en tiempo de menor actividad, dormitaban cansadas sus dependientes.
La seguridad fue inmejorable, se respiraba diversión pero con orden, garantizadas en todo momento por unidades de la fuerza pública por todo el lugar. A la hora de la comida, el hangar habilitado como comedor, "El Arca de Noé", equiparado en la cantidad de alimentos y bocas que alimentar, pero se veía francamente, divertido.