Variedades

Fibromas el enemigo oculto


Alrededor de 45% de las mujeres en el mundo han desarrollado un fibroma en algún momento de su vida. Estas masas benignas que se forman en las paredes internas, externas o alrededor del útero, pueden ocasionarle a la mujer algunas molestias en la pelvis, anemia y hasta la infertilidad, en el peor de los casos. Las causa de los llamados miomas son desconocidas y se desarrollan en la féminas entre los 20 y 40 años. Muchos afirman que su origen puede ser hereditario, aunque no existen evidencias de ello.
Existe un estudio realizado en Estados Unidos que sugiere que el estrógeno puede jugar un papel importante en el desarrollo de fibromas. Debido a que la dieta puede afectar la actividad el estrógeno en el cuerpo, el estudio comparó la dieta alimenticia de más de 800 mujeres con problemas de fibromas en el útero con 1,500 mujeres sin una historia de fibromas.
De acuerdo a los resultados, las mujeres con fibromas en el útero reportaron consumir frecuentemente carne de res u otra carne roja y en menor proporción consumir vegetales, frutas y pescado. Se encontró que las mujeres que consumían mayores cantidades de carne tenían un 70% más riesgo de desarrollar tumores benignos comparada con mujeres que consumían menos carne.
Aunque tampoco se ha comprobado la veracidad de este estudio, sí se conoce que estas masas pueden ser tan pequeñas como una semilla o tan grandes como una toronja. En el primero de los casos, la mujer podrá permanecer con el o los fibromas por años sin que le cause molestia, sin embargo cuando son grandes masas, la mujer tendrá ciclos menstruales abundantes y prolongados, acompañados de un dolor intenso. Las opciones en este último caso son dos: practicarle una cirugía o una histerectomia, es decir la remoción del útero, dejando a la mujer incapacitada de tener hijos.
DOLOR INTENSO Y SANGRADO ABUNDANTE
Estela Martínez, una paciente con fibromas afirma que "yo tenía sangrados abundantes durante mis periodos, intensos dolores en la parte baja del abdomen y un cansancio extremo. Así empecé a notar que algo malo me estaba sucediendo. Sin embargo, dejé pasar los meses y un día cuando el dolor fue muy intenso, ya era tarde. Ingresé de urgencia a un hospital con 6 de hemoglobina y un sangrado abundante. Horas después fui sometida a una miomectomía, en la que se me extrajeron cinco fibromas, el más grande de 12 centímetros".
Aunque no se le practicó la histerectomía los riesgos de que vuelvan a formarse los fibromas permanecen. Aunque en muchos casos no se presentan síntomas, generalmente a quienes se les desarrollan tienen ciclos menstruales prolongados, asociados a veces con hemorragias fuera del ciclo, que puede ocasionar anemia, intensos dolores menstruales, tipo calambres, dolor pélvico, dolor de espalda y las piernas y presión en sistema urinario.
Generalmente los fibromas son diagnosticados durante la visita al ginecólogo, mediante tacto vaginal, al palpar un útero aumentado de tamaño y es a menudo confirmada con una ecografía abdominal. Es un estudio indoloro durante el cual el médico apoya un pequeño aparato (transductor) sobre la piel de la zona a estudiar. Ondas de ultrasonido son transmitidas a través de la piel y permiten ver el tamaño, forma y textura del útero.
En algunos casos una Ecografía "Endovaginal" es necesaria. En esos casos el transductor es introducido por la vagina, permitiendo un análisis aún más preciso del útero. Es un procedimiento fácilmente tolerable. El tratamiento apropiado dependerá del tamaño y localización de los fibromas, como así también de la severidad de los síntomas. Si una mujer presenta miomas, pero no síntomas, muy probablemente su médico decida una "conducta expectante" controlando el útero y los fibromas en cada examen ginecológico, monitoreando los síntomas.
Una operación de fibroma o de quiste ovárico ha sido siempre anatema para la mujer que quiere concebir, y no sólo por temor a posibles errores. La verdad es que aproximadamente el 50% de todas las operaciones tradicionales que requieren que se abra el abdomen resulta en desarrollo de tejido cicatrizado que puede afectar el sistema reproductivo. Eso, sin embargo, ha cambiado ahora gracias a la aplicación de la técnica laparoscópica para problemas ginecológicos.
"Con esta técnica podemos extraer fibromas del tamaño de una toronja", explica el Dr. Juergen Eisermann, cirujano ginecológico, quien asegura que a través de una pequeña incisión en el ombligo y otra un poco más arriba del hueso púbico. Conjuntamente, no miden más de 1 pulgada (2 cms)". Según el Dr. Eisermann, la técnica exige gran entrenamiento, ya que, como en toda cirugía laparoscópica, el cirujano tiene que ser capaz de operar en el interior del vientre siguiendo una imagen en un monitor parecido a un televisor.
"El resultado con laparoscopía es mucho mejor, sobre todo para la mujer que desea embarazarse en el futuro porque genera mucho menos trauma y porque, siendo las incisiones tan chicas, el tejido cicatrizado que se puede llegar a desarrollar es mínimo", agrega el Dr. Eisermann


fecha edicion
old id
27522
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América