Christian Dior presentó una colección de alta costura para la próxima primavera-verano, una línea rica y variada.
Dior, bajo la batuta de su director artístico, Raf Simons, reconstruyó un jardín en una carpa en el interior de las Tullerías, por donde invitó a pasear a las modelos.

La impresionante creatividad dio como resultado casi medio centenar de diseños que, según explicó el modisto, representan un cambio respecto a la última presentación de alta moda, pero sigue desarrollando conceptos que llevó a la escena de la moda.
Las flores se incorporan a las prendas que circulan por este jardín de las estaciones del año, ya sea engarzadas en pedrería o cosidas.

La seda, la organza, el tul y el satén construyen faldas resplandecientes y holgadas, así como estructuradas partes de arriba en forma cuadrada.
La genialidad de Simons se vio en una falda semiglobo, solo abultada en la parte trasera, y en los refinados brocados de sus vestidos de noche.

El creador juega con los volúmenes de vestidos abullonados a vestidos con tubo que comienzan su vuelo casi a la altura de la rodilla de las féminas.
Las medias de colores regresan al armario de la temporada, en azul, amarillo, naranja o rosa. Muy al estilo “glam”

