Como no fueron invitados al banquete oficial, el pueblo de Londres celebró el suyo, uno que no tiene que envidiarle nada al del príncipe William y Kate.
Miles de personas que acompañaron a los novios ayer durante toda la mañana, en los alrededores de la abadía de Westminster y el palacio de Buckingham, festejaron este enlace con una gran fiesta en las calles.

“Mientras ellos comen salmón, nosotros patatas fritas, pero seguro que no se lo están pasando tan bien como nosotros”, destacó una familia inglesa en el parque de St James, en donde se congregó la multitud para un ‘megapicnic’.
El champán no faltó en las fiestas callejeras. “Brindamos por William y Kate, esperamos que sean muy felices”, era uno de los tantos gritos que se escuchaban en la abadía.

Al final, lo más importante no fue tanto ver a los novios, sino vivir el ambiente callejero junto al resto de los ‘fans’ de la monarquía. Los británicos exaltaron su lado más patriótico con vestuarios rojiblancos y azules de pies a cabeza.
Pero no solo hubo ‘street parties’ en la capital británica, ya que también se dieron por todo el país. Desde Belfast, en el norte de Irlanda, hasta Gales, familiares y amigos se reunieron para comer y bailar al aire libre.

Una de las fiestas más especiales se encuentra en Bucklebury, el pueblo de Kate Middleton, desde ayer la duquesa de Cambridge.
Las personas del lugar no aguantaban la emoción y también salieron a las calles en donde había pantallas gigantes para ver a una joven de su natal cumplir su vida en un cuento de hadas.
Los ingleses vuelven a creer en el amor.
El nuevo matrimonio reconcilió al pueblo con su monarquía. “A todo el mundo nos entristeció la muerte de Diana y sufrimos por lo solos que se habían quedado sus hijos. Estábamos deseando verlos felices”, dijo una australiana, que viajó a Londres junto a su familia para ver la boda.
“Hemos vuelto a creer en las historias de amor. Nos han convencido otra vez de que de los cuentos de hadas son posibles. A ver si esta vez es para siempre”, destacaban algunos, recordando el triste final del matrimonio del príncipe Carlos y Lady Di, padres del hoy duque de Cambridge, el príncipe William de Gales.