"El objetivo de la técnica es lograr conseguir el concepto de la IV dimensión (el tiempo), por medio del espacio. Como nuestro planeta es esférico y somos tan pequeños, muchos de nosotros no nos damos cuenta que vivimos en un mundo de dualidad, en donde aquí en Panamá vivimos en el pasado y los chinos en el presente, relativamente hablando, cuando en realidad la Tierra en sí tiene un solo tiempo universal.
Añade: "si, imaginativamente, hiciésemos un túnel que atravesara la Tierra por su centro hasta China y colocáramos en un extremo, Panamá y China, un telescopio, podríamos unir el pasado y el futuro en un instante (2 tiempos en un instante). ¿Cómo se aplica esto en mi escultura? Regularmente cuando observamos cualquier pieza tridimensional sólo podemos visualizar con nuestro ojo las primeras superficies, pero no las posteriores; haciendo espacios con estos pedacitos de metal en los primeros planos de las esculturas, siguen conservando sus tres dimensiones. Pero, nuestra vista puede viajar, literalmente, en un espacio existible hacia otro extremo exterior. Esto conlleva un tiempo que recorre la vista".
Todo comenzó cuando Luis era niño. "Tenía un primo y los dos éramos muy humildes. Entonces íbamos a los potreros y hacíamos juguetes con ciertos árboles (balso, jobos) o inventábamos hasta ciudades que tenían aeropuertos, angares..", rememora. Y nos comenta que de hecho le gustaba más jugar con esas cosas que con los juguetes que les compraban.
Cuando culminó el sexto grado, ya Gálvez dominaba bastante la perspectiva y estaba bastante ducho en el arte de hacer retratos.
"Tuve muy buenos profesores en secundaria", dice, muy agradecido de quienes compartieron con él sus conocimientos artísticos, sin mezquindades. Desde esa edad ya le interesaba la arquitectura, carrera que más tarde en su vida estudió y que ha sido pilar importante en su éxito actual.
Por falta de espacio reservamos para posteriores publicaciones más detalles sobre el quehacer y el pensar de este joven talentoso escultor y arquitecto, nacido en Panamá pero criado en Aguadulce, quien allá en la campiña, mientras otros niños jugaban, se dedicaba a fabricar juguetes para sus amiguitos. Un profesional panameño por cuyas venas circula el amor por el arte, quien cuando cursaba el sexto grado ya había hecho retratos de toda su familia. Un artista cuya meta es trabajar en Panamá porcelana con materiales y motivos panameños, viajar a Europa si es posible para especializarse en arquitectura ambiental y urbanística, con miras a retornar a su país y desarrollar un proyecto con niños y jóvenes, no para crear artistas sino para crear una filosofía de vida, cosa de que esta generación con la que trabaje tenga bases estéticas hacia lo que es el arte y la conservación de la naturaleza. Son planes que, admite, requieren tiempo y esfuerzo. Son a largo plazo, pero, no por eso va a dejar de soñarlos. Y, como es tenaz, estamos seguros de que los conquistará, como sucedió con "Naturaleza y Sueño". Que empezó como un sueño que hoy cristalizó. Fruto que, con el artista, la modelo de la escultura principal de esta muestra (Deyly), podrán admirar en Penonomé.
Las piezas más grandes tienen entre 12,000 y 14,000 unidades. Si cobrara B/.1.00 por punto de soldadura éstas costarían más de B/.10,000 cada una.
Uno de sus grandes experiencias en escultura monumental (la pared donde va coloado éste tiene 4 metros de altura y la pieza tiene tres) fue el diseño de logos de la Universidad Regional de Coclé. Luis Gálvez confiesa que le gustan ambas, la escultura y la arquitectura. Pero siente que la escultura se identifica más con su carácter: le gustan las cosas pesadas, grandes, el fuego, el calor.