Comprar flores no es un acto de la vida cotidiana, sino que se considera un lujo vinculado a un momento especial, a una celebración o a un regalo.
Son mucho más que un elemento decorativo. A través de sus colores, pueden hacernos sentir buenas vibraciones. Para dejar el estrés del trabajo en el descansillo de la puerta de casa, colocaríamos flores moradas y azules en el recibidor: transmiten tranquilidad.
Para rendir más en el trabajo, con inspiración y creatividad, recurriríamos a los colores tropicales: las flores naranjas y rojas harán que te sientas mucho más activa, y el naranja mezclado con el blanco, nos hará sentir que comienza una nueva etapa, y eso, para los tiempos que corren es lo más recomendable.
Si decimos que el rojo es el color ideal para el romance y la pasión: ¿Dónde lo pondrías? ¿En la habitación o en la cocina?
Además del efecto del color de las flores en nosotros, hoy se mantiene la creencia popular de que existe un lenguaje asociado a ellas. El lenguaje de las flores tiene sus orígenes en Oriente y en el Romanticismo tuvo su máximo apogeo, cuando las madres legaban a sus hijas el secreto de hacer hablar a las flores.
Datos
- Las flores no se pueden regalar a la ligera. Para acertar deberíamos tener en cuenta tres aspectos: qué significa cada una, qué sentimiento queremos demostrar y cuál es la flor preferida de la persona a quien se la regalaremos.
- Sea la situación que sea, o quien vaya a recibirla, parece que la rosa es siempre un acierto, y aunque podamos sentir que somos poco originales, siempre nos quedará la satisfacción de saber que la rosa que elijamos es única, ya que hay más de 30,000 variedades distintas.