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"Forrest Gump" canadiense camina por la paz y la niñez


Imagínese que de la noche a la mañana decide, después de tener todas las comodidades que ofrecen un hogar estable y un trabajo seguro, dejar todo y lanzarse a la aventura de recorrer el mundo "paso a paso". Aunque no lo crea, un canadiense lo hizo. Jean Beliveau, residente en Montreal, en este momento se encuentra en Panamá, después de salir de su país, recorrer Estados Unidos, atravesar México y pasar por América Central.
Este hombre "loco y aventurero", como se define, planea dejar sus huellas a lo largo de Sudamérica, para embarcarse hasta el sur de Africa, subir hacia Europa, bajar por Asia y terminar en las islas de Oceanía.
Beliveau, quien lleva 14 meses caminando, eligió el día de su cumpleaños número 45 para iniciar la travesía. Partió de Montreal el 18 de agosto del año pasado. A su paso entrega una hoja de presentación que dice: "Estoy caminando alrededor del mundo por la paz en la tierra y en beneficio de los niños". Nueve meses antes de emprender su aventura, este vendedor de anuncios en neón, empezó a entrenar y a organizar el viaje, y no fue hasta tres semanas antes, que se lo comunicó a su esposa, Luce.
Su compañera y sus hijos Thomas Eric, de 21 años y Elisa Jane, de 19, le dijeron loco, sin embargo, le brindaron el mismo apoyo que recibió de las personas a quienes les comentó el proyecto. Tanto es así, que recuerda que al despedirlo le decían: ¡Corre, Forrest, corre!, en alusión a la película "Forrest Gump". Aunque este viaje representa una separación familiar larga, ha tenido oportunidad de reunirse con su hijo en Costa Rica, para celebrar sus 46 años de edad y su primer aniversario de caminata.
Beliveau dijo a El Panamá América muy convencido, que esta idea nace de un deseo intenso de caminar sin detenerse, mismo sentimiento que lo hace continuar en los momentos de flaqueza. "Es como un motor que me impulsa a caminar", agregó con su inconfundible acento francés.
Y es que, a pesar de estar realizando sus sueños, ha enfrentado momentos difíciles como el atravesar Estados Unidos en invierno, durmiendo en pleno bosque, con algunos grados bajo cero. También le resultó complicado pasar en México, por Chiapas, debido a la gran cantidad de bandas juveniles que operan en el lugar, situación que lo obligó a cambiar la ruta planeada.
Además, enfrentó dificultad con los idiomas, pero afortunadamente tiene rápida capacidad de aprendizaje. Cuando salió de Canadá sólo hablaba francés; en sus seis meses y medio de trayectoria por Estados Unidos, aprendió inglés; y después de su recorrido por Centroamérica, ya puede entablar una conversación en español.
Este canadiense ha demostrado ser un hombre organizado. Antes de su partida calculó que su aventura le tomará 12 años. Durante ese período visitará 80 países, caminará alrededor de 80 mil kilómetros, dará 100 millones de pasos y gastará 100 pares de zapatos.
¿Pero posee este hombre algún patrocinador? La respuesta es: sí. Su único patrocinador es la compañía canadiense "H.H. Brown", que se solidarizó con el caminante y le está proporcionando los calzados para toda la travesía.
La firma, que envía los zapatos a través de las embajadas de su país, los confecciona a su justa medida y necesidad para que pueda caminar más cómodamente.
PERO, ¿COMO HACE PARA COMER Y HOSPEDARSE? ...
Jean Beliveau no lleva dinero. Afirma que lo único valioso que posee es su pasaporte para atravesar todas las fronteras, así como una carta de recomendación firmada por el Alcalde de Montreal, en la que solicita la cooperación con este embajador de la paz.
El se alimenta de lo ofrecido por las personas que lo encuentran a su paso. En este sentido, manifestó con sorpresa que en el mundo todavía hay generosidad y que ha visto que quienes menos tienen, son los que dan más. "En Centroamérica me han dado hasta hospedaje".
Normalmente, el canadiense encuentra refugio en las instalaciones de la Cruz Roja y en las estaciones de Bomberos, sin embargo, ha dormido a la intemperie, debajo de puentes y hasta en cementerios.
Mientras, el único compañero de Beliveau es un coche de bebé que le facilita el transporte de su limitado equipaje. Incluye, además de poca ropa, tolda de acampar, bolsa de dormir, útiles de primeros auxilios, algo de comer, así como también, herramientas para la reparación y mantenimiento del "vehículo".
Desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde, este hombre que aseguró estar en perfecto estado de salud, camina por un período de siete a diez días, y toma cuatro para descansar.
Pero, en estos días no sólo se dedica a reponer las fuerzas; también escribe las memorias de su aventura, con el fin de publicarlas en cuatro tomos. Cuando termine su gira por América, publicará el primero de sus libros.
Beliveau, quien asegura que no está detrás de ningún reconocimiento ni premio, dice que su mejor experiencia hasta el momento, ha sido estar en contacto con diferentes culturas, conocer y aprender de ellas.
El Panamá América supo que, en su emocionante viaje, el caminante tuvo la oportunidad de conocer al Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, desea saludar a la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, y planea entrevistarse con el líder sudafricano, Nelson Mandela.
Actualmente, Beliveau está de paso en el país y descansa en la sede principal del Cuerpo de Bomberos, institución a la que agradece de manera especial por las atenciones que le brindan.
Con respecto a su paso por Panamá, el turista dijo que la gente es muy cálida y cariñosa, y le pareció curioso que los interioranos se mostraran muy tímidos ante su presencia. Terminado su tránsito por la capital panameña, Beliveau se trasladará a Colón, donde finalizará su recorrido por el país y se embarcará hacia Colombia. El extranjero no atravesará Darién porque le han dicho que hay guerrilleros y que sería muy peligroso.
Pero, la mayor expectativa del viajero es llegar al continente asiático, sobre todo, a Medio Oriente. Le preocupa que es una región con tantos idiomas, tan conflictiva y con menos tolerancia hacia las demás culturas. Beliveau terminará su larga travesía en Nueva Zelandia, de allí, se trasladará a Vancouver, Canadá, para llegar pronto a su casa y conocer a su nueva nieta, Lorie, de ocho meses de nacida.
Pero, este increíble hombre lleva un próximo plan en mente... crear con la ganancia de sus libros, una fundación benéfica para los niños y dictar conferencias de paz alrededor del mundo. Quien quiera conocer más de Jean Beliveau y su viaje, puede visitar la página www.wwwalk.org.


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25782
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América