El Gobierno francés anunció recientemente la creación de un "permiso de paternidad" de dos semanas y otras medidas en pro de la familia, pero el plan de ayuda de "autonomía financiera" para jóvenes sin empleo tropezó con las realidades presupuestarias.
A menos de un año de las elecciones presidenciales y legislativas, el primer ministro, el socialista Lionel Jospin, eligió la última Conferencia anual de la familia que se celebra en su actual mandato para revalorizar la figura y los derechos del progenitor.
Reticente al principio, después convencido por su ministra delegada para la familia, la también socialista Ségolene Royal, el jefe del Gobierno de coalición de izquierdas anunció la medida estrella de esta Conferencia: un permiso de paternidad de catorce días. Ese permiso, que reemplazará el actual de tres días y que entrará en vigor a partir de enero de 2002, podrá ser disfrutado por los padres en los tres primeros meses de la vida del bebé.
"Con las madres, los padres deben poder vivir plenamente el acontecimiento, con el fin de acoger juntos al niño en las mejores condiciones", señaló Jospin.
La forma de cálculo de ese permiso de paternidad se equiparará al que se aplica para el de maternidad.
En Francia, el permiso de maternidad está remunerado al ciento por ciento del salario hasta un tope de 1.937 dólares mensuales financiados por la seguridad social. El resto que completa el salario de un trabajador tendrá que asegurarlo la empresa, sujeto a acuerdos sectoriales.
Financiado por la Caja Nacional de Subsidio Familiar (CNAF), cuyo cedente provisional para 2001 alcanza 816 millones de dólares, el nuevo permiso de paternidad costará en torno a 91 millones de dólares si, como sucede en los países nórdicos -pioneros en la materia-, sólo se acogen a este derecho el 40 por ciento de los franceses. Pese a las eventuales dificultades de su puesta en práctica, Royal espera que la medida contribuya a cambiar "la mirada de la sociedad sobre las precauciones necesarias a tener en cuenta en el momento del nacimiento de un bebé".
La medida tiene el apoyo del 73 por ciento de los franceses (69 por ciento de los hombres y el 76 de las mujeres), según un sondeo encargado por Royal y publicado el domingo.
Asimismo, Jospin confirmó la reforma de la autoridad parental y el derecho de la familia, basada en el principio de igualdad: "entre hombre y mujeres, entre padres y madres, e igualdad de las filiaciones".
En definitiva, el primer ministro reafirmó el derecho de un niño a ser educado por sus dos progenitores.
Precisamente, los diputados debatirán el próximo jueves una proposición de ley para reforzar el ejercicio conjunto de la autoridad parental, con el fin de prevenir las disfunciones que a veces crea la separación o el divorcio. La futura ley privilegiará el principio de custodia alterna, cada vez más admitida por la Justicia, y se potenciará la adjudicación de viviendas sociales más espaciosas para que los padres separados puedan hacer frente a los requisitos de la acogida de los niños.
Los llamados jóvenes-adultos y la pequeña infancia salen también beneficiados de la conferencia de la familia de este año. Se creará un sistema de cálculo más simple para las ayudas a jóvenes para la vivienda, se reforzará un programa de reinserción social de jóvenes en dificultad y se aumentarán las plazas en las guarderías infantiles. Pero quedó en el tintero la ansiada "autonomía financiera" para los jóvenes, ya que la realidad presupuestaria lo impide.