Ahora, lucecitas de colores. Y no estás en la discoteca.
Y mucha gente a tu alrededor. Pares de ojos por aquí. Pares de ojo por allá. Por doquier. En círculo. Tú, en el medio. Boquiabierto. Con la cabeza rota. Como si te hubiera pasado un contenedor por encima. Cargado de plomo.
A puño limpio te cerraron la boca. Te hicieron morder el polvo.
"No vuelvas a meterte con Kristy", "¡Nunca, nunca más!", te gritaba a todo pulmón Byron. El del celular último modelo. Ese con cara de matón y puños como los de "Mano de Piedra".
El ídolo de las muchachas del sexto año. En la "U" sigue estando pega"o.
Él es "paciero". Pero, tienes que admitirlo.. !Te pasaste de la raya!
Esta vez te tiraste sin paracaídas.
Fue de muy mal gusto lo que le gritaste a esa muchacha sólo porque no se dejó que la estuvieras sobando. Ya te había dicho que no quería nada contigo. Que no te importaba si el pantalón le quedaba apretadito. Que miraras y no tocaras.
No puedes ir por la vida sin frenos. Menos, haciendo uso, a la ligera, de un arma tan poderosa como la lengua. O la Lengua.
Esos ataques que lanzas a menudo usando palabras y tonos inapropiados para referirte a los demás, te harán comer polvo. Una y otra vez.
Aprende a ser tolerante, paciente, respetuoso. En la escuela, en la universidad, en la parada de buses, en el cine, en el súper..
No puedes decirle al profesor que te importa poco con su materia. Aunque así sea.
No debes decirle NUNCA a una mujer que es fea. "Para gusto, los colores".
Tampoco se te ocurra poner en entredicho la masculinidad de nadie. Podrías no tener una segunda oportunidad de lanzarle ese adjetivo.
Cobarde es otra palabra que choca. Que cae gorda. Usarla a lo loco puede ocasionarte un mal rato. Y un mal sabor en el paladar.
¡Ah! Cuidadito con usar palabras cuyo significado no conoces. Menos si hablas con personas de otra cultura. Y peor te irá si son más grandes y más fuertes que tú.
Los significados o acepciones de un término, palabra o frase pueden cambiar según la cultura o país. Lo que en algunos son nombres de frutas, en otros lo son de los órganos reproductivos masculinos o femeninos.
Hay otras palabras que tú puedes usar sin querer ofender a nadie, porque en tu cultura no son hirientes, pero en otra pueden indicar falta de pantalones o amaneramiento.
Sin ánimo de asustarte y para no irnos a los extremos, déjame decirte que ser sarcástico también te puede costar caro, dejarte desdentado, con muletas o en una silla de ruedas.
Si has dicho algo, ya sea con intención o sin ella y esto hizo pasar un mal momento a otros, antes que se agigante el problema, admite que te equivocaste, que actuaste a la ligera, que te dejaste llevar por la cólera o por las ganas de "grubear".
La vida se encargará de hacerte morder la lengua. Cada vez que mal uses la Lengua, el idioma, para herir, ofender, burlarte.
También andas como tren descarrilado en los siguientes casos:
-
Cuando levantas falsos testimonios.
-
Cuando usas el lenguaje incorrectamente.
-
Cuando tus palabras son como dardos.
-
Cuando hablas con doble sentido.
-
Cuando haces comentarios que atentan contra la honra de los demás.
-
Cuando lanzas improperios a diestra y siniestra.
-
Cuando te metes a arreglar entuertos y casi te dejan tuerto. O sea, te metes en lo que no te importa.
-
Cuando emites sentencias sin asegurarte de su veracidad.
-
Cuando repites como papagayo todo lo que escuchas.
-
Cuando hablas sin medir el alcance de tus palabras.
-
Cuando te portas como un energúmeno con alguien que sin querer te pisa en el bus.
-
Cuando le gritas palabras soeces al conductor del auto que te rebasó.
-
Cuando retas a agarrarse a puños a alguien en el bus sólo porque van muy pegados y no se quieren correr para atrás y hay un intercambio de barbaridades verbales entre ambos, aupados, claro está, por un grupo que quiere que ustedes se malmaten o hagan de payasos en un circo donde ellos, los mirones entran gratis y no reciben los puños y patadas.
En conclusión, aprende a usar inteligentemente tu lengua, para ganar puntos a tu favor en todos los escenarios de la vida. No para petardear, criticar destructivamente, humillar, chismear ni hacer tajos la integridad de los demás.