Remón era un hombre extremadamente sencillo. No tuvo yates ni carros lujosos. Le encantaban los perros, pero no de ataque, sino los pequeñitos.
A él le pusieron la Presidencia en bandeja de plata. El partido Renovador, de "Pancho" Arias, heredado a Ernesto de la Guardia Jr. (pues Arias había muerto en 1946); el Liberal Democrático de Domingo Díaz... todos le pidieron que asumiera la presidencia para poner orden.
Curiosamente, subraya de la Guardia III, la historia de los militares en Panamá transcurre "paralela a la historia política del doctor Arnulfo Arias Madrid..., muy curioso, ¿verdad?".
Entre el pueblo, señala de la Guardia, Remón no era muy popular. En los periódicos y la radio le decían "José el sangriento", luego de los choques con los estudiantes en la revuelta del ‘47.
Sin embargo, cuando asumió la Presidencia no persiguió a nadie, no exilió a nadie. Hizo un "gobierno favorable", de acuerdo a de la Guardia III.
Don Ernesto agrega en tono sereno y lleno de admiración: "Panamá tuvo suerte, porque sus primeros militares fueron gente buena. No como en otros países donde ya por esos años habían matanzas y mucha crueldad".