CABELLO largo, barba blanca, infaltables jeans y botas tejanas, es la marca que identifica a Kris Kristofferson como una de las figuras más importantes de la música y el cine norteamericano. Detrás de una cálida voz ronca, sin una sola gota de arrogancia, se sienta lentamente y con un café nos invita a recorrer el largo camino de su propia vida que todavía lo mantiene joven, a los recién cumplidos 70 años.
Todavía me divierto, lo difícil es hablar del tema, con una entrevista (ríe). Con el paso del tiempo, terminé apreciando el trabajo como actor tanto como cuando canto mi música. Pero tengo que reconocer que durante un tiempo realmente no le di valor a lo que había conseguido. Yo había empezado como escritor. La actuación y el trabajo como cantante comenzaron casi al mismo tiempo, en 1970.
"Cisco Pike" fue la primera película que hice. Recién había empezado a cantar en Los Ángeles, en un lugar donde venía mucha gente relacionada con el cine. El periodista Robert Hilburn de Los Ángeles Times había publicado una buena crítica y sin darme cuenta, me vino a ver el productor de la película "Cisco Pike". La iban a llamar "Dealer" cuando me ofrecieron el guión. Y terminé trabajando con gente que hasta ese momento admiraba, como Gene Hackman y Karen Black. Me pareció divertido tocar mi música y trabajar frente a la cámara, al mismo tiempo, sin ningún tipo de entrenamiento previo. A medida que fui aprendiendo, terminé apreciándolo cada vez más.
Sí. También volaba helicópteros en el Golfo de México, en Nueva Orleáns. Me gusta Lousiana porque es lo más parecido a Europa que tenemos en Estados Unidos. Allá hay chicos que ni siquiera hablan inglés hasta que van a la escuela.
La verdad, lo que dice la gente de mí, ya no me preocupa tanto. Simplemente me dedico a leer el periódico en la mañana y no siempre es tan prestigioso (Riéndose). A veces me confunden con Kurt Russell.. Cuando me llamaron para filmar la película "Dreamer" con él, estaba seguro que me iban a contratar porque me parezco tanto.
Ante la exposición pública, uno se vuelve vulnerable a ciertas críticas que a veces no son tan placenteras, especialmente en Hollywood.
No. La gente me lo lee a mí (riéndose).
Por supuesto me importa. Cuando invierto tanta energía emocional en algo, no hay nada negativo que pueda detenerme.
Me pareció injusto lo que se dijo de la película Heaven"s Gate, pero no fueron tan críticos conmigo como lo fueron con la película y el director.
Probablemente soy el peor crítico de mi vida y se nota con mis canciones, porque hablo desde mis experiencias y no siempre son tan felices.
Sí, aunque me hubiera gustado no tener que escribir sobre ciertos temas. Leí en el diario que están considerando acciones nucleares ante la percepción de una amenaza. ¿Qué se puede lograr? Yo crecí durante la época en que Estados Unidos intentaba imponer libertad y justicia para todos.
No escribo enseguida. Primero creo la canción en mi cabeza y después la canto con mi guitarra. Recién después la pruebo en público.
Todas tienen algo personal, pero una de mis favoritas es "Chase The Feeling", es una meditación sobre lo que se siente el comportamiento destructivo. Y después tengo "Thank You for a Life", agradeciéndole a mi familia por la vida que me dieron. Las mejores canciones de amor se pueden tomar en diferentes niveles y por eso digo que se la canto a mi esposa, pero también a Dios. Al final, todo es amor.
Hubo un punto en mi vida en que, para ganarme el pan y ser creativo como artista, tuve que ser egoísta. Desafortunadamente, no cuidé tanto de mis hijos como lo quise. Cuanto más viejo me pongo, más importante considero a la familia. Con mi actual esposa, tengo cinco hijos y me siguen a todos lados.
Creo que aprecian lo que hago. Una de mis hijas tiene 14 años y el otro día, cuando estaba conmigo, se cruzó en el elevador con Orlando Bloom. Todavía me lo está agradeciendo...
Hubo muchos momentos en que ellos fueron los que tuvieron que sacrificar lo que hacían, porque tenían que seguirme a otras partes del mundo. Recién vengo de un largo viaje por Australia, pasé por Canadá y también por Irlanda un par de semanas. Es un intercambio. Se gana mucho, pero hay momentos en que nos alejamos de los amigos y del hogar. Por suerte, ellos manejan el tema mejor que yo.
Por suerte, hoy estamos muchísimo más cerca. El más grande, incluso, es mi representante y hablamos por teléfono todos los días. Cuanto más envejezco, más nos acercamos.
Hoy por hoy, te diría que mi familia es tan armónica como la buena música, y como padre, vivo una película aparte.
Fuerte como un roble
Sus canas denotan su sabiduría, pero también sus inmensas ganas de seguir sacándole a la vida todo el jugo que pueda.