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Gabo, antes y después de "Macondo"

Uno de los problemas más apremiantes que tuvo Gabriel García Márquez, durante los 18 meses que escribió "Cien años de soledad" fue la falta de papel de la máquina de escribir.


EL seis de marzo Gabriel García Márquez cumplió ochenta años, también este año se cumplen 25 años de haber sido galardonado con el premio Nobel de Literatura. Sin embargo, el hecho que cerró esta celebración, fue la entrega de la nueva edición de la novela "Cien años de soledad", a su autor.
Durante un acto celebrado este lunes en Cartagena de Indias, García Márquez, en un discurso emotivo compartió la magia que hizo él y su esposa Mercedes Barcha para sobrevivir durante casi dos años que trabajaba en la novela, sin devengar salario alguno.
"A los 38 años y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años me senté en mi máquina de escribir y empecé: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo".
García Márquez agregó que "No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia dónde debía conducirme. Lo que hoy sé es que no dejé de escribir hasta que terminé el libro".
García también dio a conocer que "tenía la mala educación de pensar que los errores de mecanografía o de gramática eran en realidad errores de creación y cada vez que los detectaba rompía la hoja y la tiraba al canasto de basura para empezar de nuevo".
Luego de desechar unas cinco mil páginas "a principios de agosto de 1966, Mercedes y él fueron a la oficina de correos de México para enviar a Buenos Aires la versión terminada de "Cien años de soledad", un paquete de 590 cuartillas escritas a máquina a doble espacio dirigidas a Francisco Porrúa, director literario de la editorial Sudamericana. El empleado del correo puso el paquete en la balanza, hizo sus cálculos mentales, y dijo "Son 82 pesos". Mercedes contó los billetes y las monedas sueltas que le quedaban en la cartera y se enfrentó a la realidad: "sólo tenemos 53".
"Abrimos el paquete y lo dividimos en dos partes iguales y lo mandamos una a Buenos Aires. Sólo después caímos en la cuenta de que no habíamos mandado la primera sino la última parte. Pero antes de que consiguiéramos el dinero para enviarla, Paco Porrúa, nuestro hombre en la editorial Suramericana, ansioso de leer la primera parte nos anticipó dinero para que pudiéramos enviarlo".
Cartagena se llenó de amigos del Gabo. En la celebración estuvieron presentes el rey de España, Juan Carlos I, amigos ilustres y cercanos, como el escritor mexicano y el ex presidente norteamericano William Clinton, quien brindó por los 80 años de Gabriel García Márquez, creador de una literatura que lo ha acompañado desde los 25 años y hasta hoy.
Cuando lo descubrió era un joven estudiante de Derecho y llevaba Cien años de soledad consigo, a todas partes, para seguirla leyendo a cualquier hora del día.
Las siguientes son algunas de las modificaciones que se le hicieron a la novela. Quedó eliminado el último vestigio superviviente del seseo -sirio por cirio, (pág. 216)-. Se ajustaron algunas concordancias de género y de número. Por ejemplo: "Le mantenía limpios de piojos y liendres los cabellos y la barba". Se incluyeron pronombres personales para crear una imagen de gran fuerza: "..Más la guerra se le parecía a Amaranta" (pág. 417).
Se hicieron cambios verbales por preferencias de estilo: "Si lo hubiera contado a Úrsula la hubiera puesto a dormir" quedó así: "Si lo hubiera contado a Úrsula la habría.." (pág. 406).
Por razones de adecuación del léxico al registro habitual de los hablantes, se realizaron cambios como: "Hasta Amaranta, que en paz descanse, había dicho de viva voz que ella era de los que confundían el culo con las témporas" (pág. 367). Se cambia el texto que hablaba de "recto".
También se hicieron cambios estilísticos de ordenación: "Una calurosa madrugada despertaron ambos alarmados" por "ambos despertaron" (pág. 424). Se hicieron supresiones significativas: en el relato de la llegada del ferrocarril a Macondo desaparece la indicación "por primera vez".
García Márquez eliminó un calificativo: yermos, referido a los "salones de baile adornados con piltrafas de guirnaldas" (pág. 375). Y, dice el libro, se subsanó un error de redacción: Aureliano Segundo "pensaba entonces en encontrar un oficio que le permitiera sostener una casa para Petra Cotes" (pág. 221), no como se leía, para Fernanda.


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272258
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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