NOTICIAS recibidas de los Estados Unidos, informan sobre el exitoso "lanzamiento" del libro titulado "Gringa" (MY LOVE AFFAIR WITH PANAMA) escrito en inglés por Hindi Diamond, periodista muy conocida en nuestro país ya que residió en el mismo por más de 25 años. Hindi llegó a Panamá siendo muy joven y en las décadas de los ´40 y ´50 se destacó como una reportera y fotógrafa estrella del " The Panama American", diario publicado en su totalidad en el idioma inglés, bajo la misma tolda periodística de El Panamá América, siendo el Dr. Harmodio Arias Madrid propietario y presidente de la empresa.
Los comentarios recibidos sobre la nueva publicación indican que Hindi Diamond, sin pretender presentar a sus lectores un libro que capta los sucesos históricos panameños en toda su amplitud, mantiene su condición de avezada reportera- fotógrafa y ofrece a los lectores comentarios personales sobre algunos de los episodios que ella cubrió durante su trabajo periodístico. Los mismos han sido ilustrados con históricas e interesantes fotografías de su archivo personal.
Es oportuno señalar que Hindi Diamond ha recibido durante su trayectoria periodística numerosas distinciones de diferentes asociaciones internacionales del ramo.
En Panamá cuando asistió en 1997 a la inauguración de la Primera Escuela Americana de Periodismo, fundada por la Universidad de Florida, Hindi presentó una valiosa e interesante exposición fotográfica sobre Panamá y fue condecorada por nuestro gobierno. En la actualidad Hindi Diamong reside en Boca Raton, Florida y dirige la empresa Diamond Communications. Teléfono 561-470-0970, correo electrónico: hindi@adelphia.net ó hindidiamond.com si desea mayor información sobre GRINGA.
Un análisis a 32 cultivos, en seis provincias de Panamá, reveló que el 22% contenían residuos de plaguicidas y el 20% presentaron violaciones a las normas internacionales.
Las estadísticas también indican que la incidencia de intoxicaciones en Panamá alcanzan un 16.6 por cada 1, 000 habitantes.
No obstante, descubre que los efectos crónicos de exposición a plaguicidas son menos conocidos, pero están bien documentados en muchos de ellos en enfermedades dermatológicas, mutagenicidad, el cáncer, trastornos neurológicos, daños reproductivos, lesiones en pulmón e hígado.
Esquivel puntualizó que estas situaciones se presentan con mayor frecuencia en las áreas rurales e indígenas en donde la población realiza un manejo inadecuado de los pesticidas y los envases en donde son almacenados.
Alegó que estos hechos evidencian la necesidad de aprender a vivir con estas sustancias, que se encuentran en los alimentos e incluso en el agua.
Dijo que en muchos lugares, quienes realizan las aplicaciones de los plaguicidas no utilizan protección.
A raíz de ello se elaborará un mapa de riesgo de plaguicidas para establecer aquellos lugares de mayor peligro.
También consideró como urgente la construcción de un centro de acopio de los desechos de estos agroquímicos y buscar métodos seguros para su destrucción.
Planteó que existe un creciente uso de insecticidas y plaguicidas a nivel doméstico que pueden ocasionar graves perjuicios si son manejados de manera irresponsable.
Una de las áreas que más les preocupa son las comarcas indígenas porque con mucha frecuencia usan los envases de plaguicidas para recoger agua.
Aquí el peligro -detalló - es que puede haber un efecto acumulativo en el cuerpo de quienes utilizan estos envases.
A la fecha, no existe un estudio detallado sobre los niveles de contaminación en áreas en donde los plaguicidas, acaricidas y fertilizantes, son utilizados de manera intensiva.
Tampoco hay una investigación sobre la contaminación producida en aquellas zonas en donde se desarrolla la agricultura extensiva y las fumigaciones se realizan con aviones.
En estas zonas las fumigaciones son arrastradas por el viento y, en ocasiones, caen en los cuerpos de agua o comunidades adyacentes a los sembrados.
La vigilancia epidemiológica en estos casos es casi nula y no funciona como se requiere para monitorear si existen impactos en las comunidades, afirma.
Un reciente informe de la FAO reveló que unas 30,000 toneladas de pesticidas tóxicos se encuentran diseminados en países latinoamericanos.
De acuerdo con el citado informe se requiere de personal especializado para proceder a la destrucción de estos materiales de una forma segura.
La destrucción de las 20 toneladas acumuladas en el depósito de Bejuco puede costar más de B/.75,000.
Una alternativa sería acumular los desechos de Centroamérica en un embarque.