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Género es crucial en lucha contra el SIDA


De acuerdo con Peter Piot, Director Ejecutivo del Progama Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), las desigualdades entre los sexos son una fuerza impulsora fundamental de la epidemia de SIDA y por consiguiente deben abordarse como un elemento central en la respuesta a la epidemia.
Diversos factores biológicos y sociales contribuyen a que las mujeres y las niñas sean más vulnerables que los varones al SIDA, particularmente en la adolescencia y la juventud. En muchos lugares se ha puesto de manifiesto que las tasas de infección por el VIH en las jóvenes de esos grupos de edad son entre tres y cinco veces superiores a las que presentan sus homólogos masculinos. La violencia o la amenaza de violencia contra la mujer aumenta su vulnerabilidad al VIH y reduce su capacidad de protegerse a sí misma contra la infección.
Hablando ante los delegados en el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrada en Nueva York en aplicación de las resoluciones de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, el Dr. Piot dijo las siguientes palabras: "Si queremos tomarnos verdaderamente en serio los derechos y necesidades de la mujer, no basta con la reforma lenta y parcial que hemos visto en el pasado. La igualdad en todos los campos, la salud, la educación, el medio ambiente y la economía- es fundamental para que la mujer pueda protegerse a sí misma frente al VIH y el SIDA".
Entre las cuestiones primordiales apuntadas en la Plataforma de Acción elaborada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer que se celebró en Beijing en 1995 figuran los problemas relacionados con la mujer y la probreza, la enseñanza y la capacitación, la violencia y la salud, la economía y el poder y la capacidad para tomar decisiones. Estas cuestiones también tienen un efecto importante en la propagación del VIH y del SIDA.
En la actualidad está mejorando la comprensión de la mayor vulnerabilidad de la mujer al VIH. La dependencia económica de la mujer respecto al varón contribuye a hacerla menos capaz de protegerse a sí misma, al tiempo que las normas sociales limitan su acceso a la información acerca de las cuestiones sexuales. Asimismo, la mayor aceptación social del comportamiento sexual masculino de alto riesgo puede exponer a la infección tanto al varón como a su/s pareja/s.
"Para contener el impulso de la propagación del VIH se necesitan cambios importantes en las relaciones entre el varón y la mujer", manifestó el Dr. Piot. "Los varones tienen un papel crucial por desempeñar para la consecución de este cambio radical".
El lema de la Campaña Mundial contra el SIDA del presente año, lanzada el pasado mes de marzo, hace referencia a ese cambio en el comportamiento del varón, que puede influir en el curso de la epidemia de SIDA, y su objetivo es conseguir una mayor implicación de aquél en la prevención de la propagación del VIH el virus que causa el SIDA.
"Hay que dejar de ver al varón como una especie de problema y empezar a verlo como una parte de la solución", señaló Peter Piot. "Trabajar con los varones para cambiar sus comportamientos y actitudes tiene un potencial enorme para contener la epidemia. Eso además contribuirá a mejorar sus propias vidas, por no decir las de sus familias".
La Campaña Mundial contra el SIDA se enfrenta con los conceptos de masculinidad perjudiciales y sostiene que el cambio de las creencias y actitudes de larga tradición deben formar parte de todo esfuerzo por reducir la propagación del SIDA. Las iniciativas para aumentar la sensibilización entre los varones se centran en la forma cómo los varones adultos perciben el riesgo y la sexualidad y cómo se educa socialmente a los muchachos para convertirse en adultos.
Tal como manifestó el Dr. Piot, hay que estimular al varón y la mujer para que analicen sus propias percepciones de los papeles sexuales y reconozcan los posibles aspectos opresivos de los estereotipos de la masculinidad y la femineidad. Por último, añadió que los programas de prevención del SIDA deberían insistir más en el papel del varón en la asistencia sanitaria y que convendría encontrar mejores sistemas para proporcionar al varón y la mujer los medios necesarios para comunicarse y adoptar responsabilidades con respecto a cuestiones que les afectan en la prevención del VIH/SIDA.
El fomento de la sensibilidad a las diferencias de trato por razón de sexo debe centrarse en las necesidades del varón y la mujer. De acuerdo con las estimaciones de 1999 había 33,6 millones de varones, mujeres y niños viviendo con el VIH o con SIDA, y 16, 3 millones de personas ya habían fallecido por esa enfermedad. El mismo año se produjeron 5,6 millones de nuevas infecciones en todo el mundo, 3,8 millones de las cuales ocurrieron en Africa subsahariana y 1,3 millones en Asia meridional y sudoriental.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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