Claves
- Estadísticamente, la edad ideal para concebir un hijo es desde los 20 hasta los 35 años. Según los expertos, en ese tiempo existe menos riesgo maternal y fetal.
- A los 40 años hay un 50% de probabilidades de sufrir un aborto espontáneo.
“Nunca es tarde para buscar lo que tanto se anhela”. Esta frase es la que siempre aplica a su vida Benilda Rojas, de 45 años, quien el pasado año dio a luz a un hermoso bebé, el primero, a quien llamó Edgar Axel.
Ella solía tener peleas constantes con Rómulo, su esposo, ya que llevaban años de casados y Benilda no se decidía a tener hijos.
“¡Ya es hora!”, siempre le reclamaba.
La mañana del 29 de enero de 2012, Rojas le dio la feliz noticia a su esposo. La dulce espera se tornó complicada, mató la felicidad que embargaba a ambos.
A la hora del parto, el cual fue prematuro, Edgar Axel nació con dificultades en un pulmón. Los doctores ya le habían advertido a Benilda que a su edad podrían haber complicaciones, sin embargo, la esperanza pudo más.
Hoy, el pequeño, de meses, tiene una traqueotomía y se resfría constantemente. También llegó al mundo con síndrome de Down.
El Dr. Cristóbal Urriola, ginecólogo obstetra y director de la Caja de Seguro Social de Chepo, expresó que en Panamá existe un índice alto de mujeres que deciden tener hijos después de los 40 años. Destacó que aunque aún hay una posible fertilidad, por el cambio de vida, el riesgo de traer un niño enfermo -con cualquier complicación- aumenta.
Urriola explicó que “esta idea viene de aquellas mujeres que desean planificar sus vidas. Además, cuando están más jóvenes, todavía no se sienten preparadas para tener bebés”.
Por otro lado, Malitzin Naar, pediatra, destaca que esta edad no es un riesgo. “En la actualidad existen aparatos médicos que -en el periodo de gestación- detectan a tiempo anormalidades en el feto. “Después de que se trate el problema, el bebé nace sano”, dijo.
Aunque parezca una moda, no lo es, más bien es porque las féminas -a los 40- han exhibido un nivel alto de madurez para tomar una decisión trascendente como la de tener un hijo.