Con la gimnasia facial los músculos desarrollan su fuerza y firmeza, y comienzan a mejorar después de un mes de práctica. Sólo necesitas la ayuda de tus propias manos y un poco de paciencia.
1. Frente sin arrugas. Coloca tres dedos sobre la frente. Contrae los músculos y la línea del cabello de modo que los dedos suban y bajen.
2. Cejas altas y párpados deshinchados. Con los pulmones vacíos levanta las cejas lo más posible. Conserva esta posición contando hasta 5 y regresa a la posición inicial.
3. Fuera párpados caídos. Cierra los ojos y coloca los dedos índice y pulgar en el ángulo exterior del párpado. Abre los ojos y con los dedos estira la piel hacia arriba y abajo. Inhala y al exhalar intenta cerrar los ojos, aunque no podrás porque estás sujetando los párpados.
Son muchas las enfermedades alérgicas que afectan a los panameños. La más frecuente es la rinitis alérgica que en su forma más grave, puede deteriorar significativamente la calidad de vida de un individuo a pesar del uso de un tratamiento óptimo con antihistamínicos y corticosteroides nasales tópicos.
La inmunoterapia con la inyección de alergenos reduce significativamente los síntomas y la necesidad de fármacos, pero su uso está limitado por la posibilidad de que ocurran reacciones sistémicas graves.
Por consiguiente, ha habido considerable interés en encontrar vías alternativas para la administración de la inmunoterapia con alergenos, en particular la vía sublingual.
Las estadísticas demuestran que el treinta por ciento de la población de cada país latino padece problemas alérgicos y asmáticos. Resfriados que nunca se curan, son la muestra más clara de ello.
Lo realmente preocupante es que los afectados, por desconocimiento, no reciben el tratamiento debido y son rectados con fármacos para combatir la gripe, cuando en realidad su padecimiento es alérgico.
En el mejor de los casos, la vacuna podría curar de por vida los problemas de alergias y asma. Como porcentaje mínimo en un 80%.
- Obstrucción nasal
- Secreción
- Prurito de la nariz
- Estornudos
Puede ser causada por una reacción alérgica a los pólenes y polvos (fiebre de heno) o una reacción a los ácaros del polvo o a los animales domésticos.