La silueta de los gladiadores no coincidía con su clásica representación en el cine ya que no se trataba de hombres musculosos y ágiles, sino todo lo contrario: luchadores que tenían un sobrepeso considerable y eran más bien lentos.
Este es el resultado de las investigaciones de un grupo de arqueólogos austríacos que desarrollan su trabajo en Efeso (Turquía), en el mayor cementerio de gladiadores conocido y cuyas excavaciones han despertado gran interés.
Las piezas óseas, muchas de ellas dañadas por los golpes de las armas, revelaron que la mayor parte de la alimentación de los gladiadores estaba basada en legumbres y cereales, dieta que les procuraba un sobrepeso que, hasta cierto punto, les podía brindar una protección adicional contra golpes que pudieran dañar sus músculos, según la investigación del Instituto de Histología de la Universidad de Medicina de Viena.