El modisto alemán Karl Lagerfeld sentó las bases Chanel para la primavera-verano 2004 con una exquisita colección, llena de "glamour", elegancia, sensualidad e inocencia. Collares, a veces muy largos, y cinturones de cadenas doradas o negras, de las que colgaban perlas de diferentes tamaños y siglas Chanel de diversas formas, completaron sobre la pasarela este pret-a-porter de lujo ejemplar. Como calzado, junto a sandalias casi planas, el modisto optó a menudo por zapatos de robusto y alto tacón, marrones en el delantero y en la parte posterior del talón. El resto beige.
Con ellos acompañó su serie de abrigos tres cuartos, confeccionados en el legendario "tweed" Chanel, para el próximo verano, de preferencia, rosa y blanco con ligeras venas azules, adornados con una flor en los mismos tonos, a la altura de la solapa, sobre vestidos cortos próximos también al rosa.
Las perlas del collar a juego eran de dimensiones considerables y estaban engarzadas a su cadena manteniendo entre ellas cierta distancia planetaria.
En contraste con el nácar de las perlas, el plateado de las cadenas y el rosa dominante del modelo, el bolso bajo el brazo de la maniquí, plano y rectangular, era marrón, aunque no necesariamente del mismo tono que el de los zapatos.
Una melena negra, con flequillo, más bien lisa, envolviendo un rostro pálido, de mejillas y labios sonrosados y ojos azules, rotundamente subrayados en todo su contorno, llevó a su apogeo la silueta Chanel del futuro verano.