Y es que queremos hacer énfasis en "el tiempo", sí, ese que nunca nos alcanza, para organizar nuestras obligaciones dentro del hogar, y por que no, en nuestro entorno laboral.
Generalmente la mujer profesional que también se dedica al hogar, tiene su vida llena de tantas actividades que no se toma el tiempo para su desarrollo personal. La respuesta siempre es "no tengo tiempo". Y créeme amiga, que el tiempo tú te lo haces, todo es cuestión de organizarte.
En ocasiones nos dejamos llevar por la emoción y pensamos que es "importante" llevar a cabo algo en "este preciso momento" y muchas veces ese "algo" puede esperar y hacerse en un momento más propicio.
Por ejemplo, no es obligatorio recoger la ropa en la lavandería el mismo día que se indica que la orden estará lista. La verdad no importan uno o dos días más, para que realices esta actividad en el momento más conveniente dentro de tus planes.
Puedes hacer coincidir el recoger la ropa con el pasar al supermercado para realizar la compra de los enseres que necesitas para la semana o la quincena. También recuerda los alimentos de la lonchera de tus niños, esto te ahorrará suficiente tiempo y no tendrás que preocuparte el resto de la semana para preparar su merienda escolar.
El domingo sería el día ideal para realizar todas estas tareas, y si el supermercado está ubicado en un centro comercial, anota todas las tareas que podrías realizar en este lugar , y hasta disfruta de un día en familia.
El escribir todas las cosas que generalmente llevas en la mente, te ayudará a organizarlas de manera que puedas hacer todo en menos tiempo y te quede un espacio para ti, para que hagas lo que te gusta, que te prepares y seas mejor para ti misma y para los demás.
Es un error el pensar que es más importante dedicarle todo el tiempo a tu familia y que más adelante, cuando los hijos estén más grandes, podrás prepararte.
Ya en la noche, cuando te encuentres más relajada y sin interrupciones, organiza tus actividades de la semana, tanto dentro como fuera del hogar.
Revisa tus pendientes, organízalos de forma que ahorres tiempo en lograrlos y acomódalos para que puedas realizar también alguna actividad de tu agrado (ejercicio, clases, actividades personales).
Si tus hijos están en las edades en que más absorben tu tiempo y no trabajas, entonces aprovecha las horas en que están en clases para realizar alguno que otro quehacer de la casa.
El lunes, por ejemplo, puedes dedicar medio día a cambiar sábanas, toallas o limpiar los baños.
Al día siguiente, o sea el martes, la cocina te espera. Limpia toda la línea blanca, y culmina tu faena barriendo las áreas claves del hogar. Recuerda que no se trata de que conviertas en la "esclava del hogar", sino todo lo contrario, que tengas tiempo también para sacear tu vanidad femenina.
El miércoles puedes ocuparte de lavar la ropa que ya hayan usado los otros miembros de tu familia. Para el jueves, el consentirte es la tarea principal; duerme un poco más y cuando te levantes disponte a arreglar tu cabello, pintarte las uñas, y por que no, un tratamiento para hidratar tu piel.
De seguro estarás lista para cualquier actividades social o reunión familiar que se presente en los próximos días.
En el caso de que tengas obligaciones profesionales, toda la familia debe cooperar en dejar sus cosas y su lugar recogido antes de salir de casa por la mañana. Y tú haces lo mismo, un hogar se ve y se siente bien si está todo en orden.
Ya que algunas veces tienes un rato de ocio disponible, puedes leer, escribir, pintar, coser, estudiar. Dedica ese tiempo religiosamente a lo que te guste.
El truco está en aprovechar cada momento del día de la forma más asertiva posible. Y el éxito radica en el manejo de tu agenda y el tener siempre una relación de tus pendientes y cosas por realizar.
Haz la prueba un par de meses y verás cómo la sensación de satisfacción que te dejará no te permitirá abandonar el proyecto de crecer y prepararte.