Una de las situaciones más dolorosas de una persona es ser traicionada por su propia familia. Tal como le sucedió a la Reina Isabel I (Cate Blanchett) quien debe enfrentarse a la traición en el seno de su familia y a sangrientas tentativas de apoderarse de su trono, en Elizabeth: La Edad del oro.
Sin embargo, Isabel es consciente del cambio religioso iniciado en el siglo XVI en Europa, y el poderoso Rey español Felipe II está decidido a restaurar el catolicismo en Inglaterra con la ayuda de su ejército y su invicta armada. Mientras la Reina se prepara para ir a la guerra, intenta equilibrar antiguas lealtades con el amor que siente por Raleigh. Pero es un objeto prohibido para una Reina que ha jurado entregarse en cuerpo y alma a su país. Como no puede Isabel alienta a Bess, su dama de compañía favorita, a que entable amistad con Raleigh para que éste se quede cerca. Pero esta estrategia le obliga a ser testigo de intimidad de la pareja. Mientras la Reina estudia cuál es su mejor opción en el extranjero, su consejero de confianza, sir Francis Walsingham, sigue manipulando a la Corte.