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Guas en la enseñanza

Es importante enseñar a los hijos a ser independientes y responsables.


HOY, para la mayoría de los niños hacer las tareas escolares es un martirio. Muchos creen que para hacerlas más llevaderas sus padres deben ayudarlos.
Pero, ¿saben los padres hasta cuándo deben ayudarlos?, ¿hay que hacerlas con ellos, desentenderse o sólo actuar como guías?
Para los pequeños en edad escolar, las tareas son una pesadilla, que se extiende del colegio hasta su casa. Muchas veces ese sentimiento agobia también a los padres, que sienten como suyas las tareas de sus hijos.
Algunos padres los ayudan hasta el punto de hacerles las tareas, mientras que otros se despreocupan, pensando que ese tema corresponde exclusivamente a la relación entre el colegio y el niño.
Psicólogos coinciden en que efectivamente las tareas son una proyección del programa escolar, pero su objetivo es la educación integral del niño. "Con ellas se busca ayudarles a aceptar sus responsabilidades".
Detrás de un niño que hace sus tareas hay una persona responsable, trabajadora, esforzada, que cumple su obligación, aunque le cueste. Los padres deben ser, por tanto, elementos activos en ese proceso educativo, ayudando para que lo logren".
Hay padres que en ocasiones le hacen las tareas a sus hijos, grave error. Más bien deben ser activos en ese proceso educativo y deben ayudar para que sus pequeños logren ser personas responsables.
El proceso de aprendizaje en cualquier aspecto requiere de tiempo y paciencia. No significa que los padres le digan a su hijo de 6 años "desde ya vas a hacer tú solo las tareas".
Desde el primer día en que el menor llega con sus deberes a la casa, debe comenzar el hábito. Lo ideal es que el pequeño siempre haga las tareas en un lugar fijo, a una misma hora, con buena iluminación, con todos los materiales a mano y sin ningún tipo de distracción.
Es necesario que al principio los padres ayuden al niño a organizarse para que después se acostumbre a hacer él solo sus deberes.
Inmediatamente, el niño se haya adaptado a este hábito, los padres tienen que despegarse poco a poco. Pero, eso sí, nunca dejes de supervisar si las hizo o no o si quedaron bien.
  1. El abuso de la memoria.

  2. Dependencia excesiva del maestro.

  3. Mala planificación de las actividades y deberes escolares.

  4. Léxico pobre y limitado por no leer con frecuencia.

  5. Deficiente o nula participación en clases al no hacer preguntas ni cuestionar al maestro o profesor por temor a que éste responda despectivamente o de forma sarcástica.

  6. No disponer de un lugar adecuado para estudiar y hacerlo a diferentes horas y en forma alternada.

  7. No leer correctamente y estudiar mientras se hacen otras actividades como: comer, oír música, ver televisión, chatear, hablar por teléfono.

  8. No tomar apuntes ni notas aclaratorias.

  9. Mostrar una actitud pasiva y de rechazo.

  10. Perder el tiempo en clases al permanecer desconectado de la misma.


Se obtiene a través de la práctica, de la repetición continua y voluntaria de las actividades escolares. Para ello, hay que planear y distribuir adecuadamente el tiempo disponible para estudiar. Por tanto:
  1. Estudiar en un lugar tranquilo y apacible, sin que medie la radio o el televisor encendidos.

  2. Utilizar el diccionario y consultar enciclopedias. Visitar con frecuencia las bibliotecas para obtener información oportuna.

  3. Descartar el uso de la Internet: se convierte en una herramienta eficaz para el desarrollo de la pereza.

  4. Hacer anotaciones y resúmenes.

  5. Empezar a estudiar lo que parezca más sencillo.

  6. Preguntar todo lo que no se entienda.

  7. Anotar todas las preguntas y dudas para que se aclaren en clases.


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297145
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América