La belleza va mucho más allá de usar cremas diarias hidratantes, antiarrugas, tónicos y exfoliantes. Algunos hábitos muy comunes para la mayoría de las mujeres les están dañando la piel sin que lo imaginen.
¿Cómo cuáles?

Por ejemplo, comer mal y a deshora provoca que aparezcan brillos e imperfecciones en la piel. Para tener una piel radiante lo ideal es alimentarse sanamente e ingerir vitaminas, proteínas e hidratos de carbono en su justa medida. También el poco sueño y el estrés son muy perjudiciales porque vuelven la piel más opaca y llaman a las ojeras, las arrugas y las bolsas en torno de los ojos.
Otro enemigo es el sedentarismo. Cuando hacemos actividad física los vasos sanguíneos se dilatan permitiendo que la sangre circule mejor por el cuerpo y logrando así mayor luminosidad. Fumar es perjudicial para el cuerpo y en lo que a la piel atañe, provoca deshidratación y genera un tono apagado.

El consumo excesivo de alcohol puede reducir los antioxidantes que hay en el cuerpo y aminorar la existencia de vitamina A, fundamental para el cuidado de la piel y el pelo. Si se tiene la costumbre de bañarse con agua muy caliente, hay que reverla y moderar la temperatura porque el calor debilita la grasa natural y puede secar la piel. Hay que buscar un equilibrio en la temperatura del agua y usar cremas hidratantes para el rostro. El no realizarse una buena hidratación antes y después del maquillaje es uno de los hábitos que más perjudican la piel del rostro, aseguró el maquillista profesional Alexis Jaramillo.
Beber agua es fundamental para la hidratación del cuerpo, sobre todo para la piel. La hidratación no solo proviene de las cremas. Tomar entre 2 y 3 litros por día es lo recomendado. Además, ingerir alimentos con magnesio y potasio. Lo importante es prevenir que la piel se seque y lo ideal para ello es tomar mucha agua.

Dormir maquillada
Este hábito es el más garrafal, según el especialista.

Si la limpieza es pobre o mala, impedirá que la piel respire, favorecerá la aparición de poros obstruidos e impedirá que los tratamientos sean absorbidos correctamente y por tanto, su acción será mínima. Aún así, no se debe exagerar con el uso de exfoliante puesto que dejará a la piel desprovista de su capa protectora y alterar en exceso su PH.
También es importante no prestar o intercambiar maquillaje. Mucho menos, los labiales y delineadores, estos pueden causar irritaciones y graves infecciones.
Ejercicio
- Mantenerse hidratado y realizar actividad física, mínimo 30 minutos por día y tres días a la semana, es indispensable para verse y sentirse saludable.
Cutis de ‘seda’, sin imperfecciones ni desagradables manchas
Manipular los granos
Algunas personas tienen la manía de apretar los granos o espinillas que les aparecen en el rostro. El problema es que generalmente estos se infectan con la manipulación, dejando marcas en la cara. Si ya no hay solución y el grano ha salido, se debe recurrir a un profesional que puede aplicar sobre él una solución de zinc, mineral con propiedades bactericidas y desecantes.
Usa siempre bloqueador
No usar protector solar es el elemento que más contribuye al envejecimiento de la piel. Además, es importante aplicarse bloqueador en otras estaciones del año. La radiación UVB incide en la epidermis y es la responsable de que nos quememos. Pero los UVA suponen el 95% de la radiación que diariamente recibe la piel y son capaces de atravesar nubes y cristales.
Usar la misma crema por muchos años es un error. De hecho, la piel cambia acorde a la edad y el cuidado en un tiempo menor a los 10 años. Las pieles maduras pierden la capacidad de formar colágeno y ácido hialurónico, razón por las que sus necesidades cambian. Su ciclo de regeneración celular es mucho más lento.