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- Una vez, el autor de “Cien años de soledad”, “La mala hora”, “Los funerales de la mamá grande”... en Panamá, cuando un cantante de un trío le pidió que autografiara sus libros y le trajo 11, lo hizo, con la condición de que por cada uno cantara una canción.
- “Gabo” y Omar Torrijos Herrera disfrutaban bañarse bajo el agua lluvia, como cuando niños. En la “Revista Alternativa”, donde hacía su periodismo militante, le dedicó el artículo “Torrijos, cruce de mula con tigre”.
- “Gabo” era descomplicado, coincidieron. Crió a sus hijos lejos de la fama y el bullicio que conlleva su nombre. Le encantaba cantar. Le habría gustado haber escrito “Pedro Navaja”.
Que Gabriel García Márquez era un hombre que tenía una y mil facetas, un humor que daba gusto matar el tiempo con él, que era un amigo leal, que odiaba la guerra y toda forma de violencia, pero admiraba al general Omar Torrijos Herrera y a Fidel Castro, que era muy pragmático y disciplinado, que le fascinaba el vallenato, que era irreverente y que a su obra periodística no se le ha dado la relevancia que merece, se supo la noche de este miércoles, en la segunda fecha de la Feria del Libro en Atlapa, durante el homenaje que se le rindió al Nobel colombiano fallecido en abril pasado.
Estuvo a cargo de tres amigos suyos: el cantautor panameño Rubén Blades; el autor, académico, exministro y diplomático Dr. Jorge Eduardo Ritter, también panameño, y Jaime Abello Banfi, director general y cofundador con García Márquez de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).
El trío, presentado por la Dra. Rosa María Britton, entretuvo a la audiencia de un repleto salón Boquete.
Desde mediados de la actividad anterior, el público se amontonó frente a la puerta para asegurar puesto. Al acabarse las sillas, un buen grupo hasta de pie disfrutó de la emotiva tertulia, rica en anécdotas y humor.