Martita, así le solían llamar en casa a Marta, una joven de apenas 15 años y convertida a los 14 en madre de una criatura muy hermosa. La vida de Marta transcurrió de forma normal. Sus padres son dos profesionales de renombre con tres hijos varones y Marta es la primogénita. Además de contar con una situación económica satisfactoria, son personas dedicadas a su casa y a sus hijos.
Pero, al nacer el hijo de Marta las cosas cambiaron. Marta ya no es la niña de los ojos de su padre y abandonó los estudios. Era una adolescente con un rendimiento académico excelente. Marta nos dice: "En casa hablar de sexo era incómodo para mí y mis padres. Conocí al padre de mi hijo en casa de mi mejor amiga. De allí las fiestas se hicieron más que frecuentes. En una ocasión y ambos con unos tragos encima nos dispusimos a tener relaciones sexuales. Fueron tres veces y ya usted ve el resultado de esa curiosidad que nos llevo a tener sexo".
El caso de Marta es parecido a miles de jovencitas que pasan por una situación como esta. Hay otros que no tienen un hogar estable como el de ella. Entonces estamos hablando de una realidad que es posible que le suceda a cualquier criatura de la edad de Marta.
Es por ello que se hace necesario dar una correcta educación sexual a los jóvenes, prepararles para la maduración sexual, que es derecho y responsabilidad de los padres y de los hijos. Hay que ayudarles gradualmente a comprender el valor de la sexualidad.
Los padres con frecuencia no saben cómo dar esta educación y agradecen ser ayudados por otros, por ejemplo por el colegio. Pero es imperativo que se informen de modo exacto de los contenidos y modalidades con que se imparte esta educación. Veamos:
Un programa de educación sexual debe incluir el amor y cultivar virtudes, generosidad, capacidad de renuncia y espera. Hay que enfocarlo de tal manera que no se quede en un conocimiento teórico despersonalizado.
Existe mucha confusión en los jóvenes en los temas relacionados con el sexo por la mala influencia ambiental. Hay que tener en cuenta el verdadero sentido del cuerpo y del sexo, de la responsabilidad, del respeto, y de una relación adecuada con la pareja.
Hay que saber distinguir entre amor y enamoramiento; entre relaciones sexuales y sus posibles consecuencias.
El tema del pudor es de suma importancia. La vida privada e íntima se ha perdido. Todo es público y las consecuencias que eso tiene son grandísimas. La moda es otro aspecto que no se debe relegar a un segundo plano. En la actualidad las jóvenes mientras más descubiertas, más son aceptadas por su entorno.
Hay que hacerles comprender que el aparato genital no es igual a otra parte del cuerpo y su función es de crear nuevos seres humanos; además, de que se usa para dar y recibir placer. Pero, ¡OJO! "Placer" en que el "amor sexual" es la relación de dos personas que se quieren y suponen madurez humana.
Hacerles comprender el significado de la paternidad y maternidad, y las consecuencias de una violación y el aborto, sus traumas y sus consecuencias psíquicas, etc.
Otro tema a tratar son las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Como lo es la homosexualidad y qué es la cultura homosexual.
Instruirlos de forma adecuada sobre la función del preservativo y demás técnicas artificiales.
Los medios de comunicación exponen continuamente a estas criaturas a las distintas e inadecuadas y aberrantes formas de respuestas del hombre y de la mujer a los estímulos sexuales y al sentido que tienen las caricias y los sentimientos en la actividad sexual.
Es necesario hablar de la sexualidad con naturalidad y no con vergüenza, temor o de forma fastidiosa e irritante, como le sucedió a Marta y a sus padres.