La inseguridad, el terrorismo, la violencia y el hambre se ha extendido por todas las familias y el mundo, pero "los gobiernos trabajan en busca de una globalización para facilitar intercambios, sólo en el aspecto económico, olvidando la educación y la cultura", señaló el sacerdote jesuita Enrique González Torres.
Para Torres, Rector Magnífico de la Universidad Iberoamericana de México, la educación es la base del desarrollo de los pueblos, sin embargo, es en lo que menos se centran las gestiones de las autoridades.
En una magistral conferencia sobre "La educación y la cultura en la integración de América Latina", que expuso la noche del lunes en el Centro Cultural Hebreo de Panamá, invitado por el Instituto Panamá Israel, el también filósofo y pedagogo, hizo énfasis en que hace falta la dirección de Dios para crear pilares fuertes.
Puso el ejemplo de la conquista española, donde los sacerdotes encausaron la rebeldía de los indígenas y la violencia de los conquistadores para que aprendieran a convivir. "Los misioneros jesuitas trataron de darle un giro hacia la educación, creando escuelas y universidades, lo que contribuyó a la formación de la cultura latinoamericana".
No obstante, los jesuitas fueron desterrados de Latinoamérica, quedando un vacío en la educación y afianzamiento cultural, que se convirtió en un atraso que ha venido de arrastre, que predomina hoy, indicó.
De acuerdo con Torres, la falta de credibilidad moral en los líderes es una de las causas generadoras de violencia y rebeldía de las nuevas generaciones.
Asegura que cuando hay falta de credibilidad moral en los líderes, se propaga la intolerancia, porque los ven como dirigentes y si ellos son malos no hay razón para que los demás sean diferentes.
"El desprestigio de la autoridad genera el desprestigio de las instituciones y la forma de ser de los asociados", por lo que hay que ser más honorables, más honestos y más íntegros, lo cual llevará a la juventud a ser más tolerante", dijo convencido.
Siendo creador de diversas instituciones de asistencia para niños y población marginada, insta a todos los integrantes de la sociedad a que analicen, actúen y luego juzguen las consecuencias de sus actos y aplicar esos mismos principios a la familia y a la sociedad, para tener un mejor entorno.
Además, invita a propulsar la conservación de nuestro medio ambiente, de los recursos que poseemos y de nuestra identidad, ya que " si perdemos nuestra esencia como pueblo, perderemos nuestra cultura", aseguró Torres.
Agregó que en este siglo XXI, "lo que tenemos que hacer es recuperar nuestra historia, buscar los elementos culturales que nos identifican y promover el respeto, los valores, la conservación de la naturaleza y sobre todo, respetar las creencias de los demás".
Como profesor de secundaria, preparatoria y universitario, asegura que la familia debe entrar en un proceso educativo hacia los jóvenes y hacerlos partícipes de las tradiciones culturales, ya que así crecerán identificados con ella. A juicio de Torres, la iglesia y sus representantes no deben estar alejados ni distantes, ni ajenos al movimiento del pueblo, porque son parte de él.