Un equipo de científicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (CSIC) ha hallado restos de un falso pulgar de un antepasado del actual panda rojo. El fósil ha aparecido en un yacimiento de hace nueve millones de años al sur de Madrid, entre los términos de Pinto y Valdemoro.
Hasta el momento sólo se habían descubierto restos del cráneo y de dientes de este antepasado del panda rojo llamado Simocyon, pero no se sabía de la existencia de este falso pulgar.
Los restos se descubrieron en el yacimiento Batallones 1 en el que, desde 1991, se están extrayendo fósiles de mamíferos de hace nueve millones de años.
Este pulgar es un hueso cilíndrico alargado que sale de la muñeca del animal. Según Salesa, le servía para trepar por los árboles más fácilmente y atrapar ramas de bambú así como para escapar de los predadores.
El panda rojo y el panda gigante son mamíferos que no están emparentados y su única característica común es la del falso pulgar que les sirve para manipular el bambú que comen.
Este hallazgo es la primera evidencia fósil de que ambas especies no pertenecen a la misma familia.
Desde el siglo pasado, las únicas y pocas fuentes que tenemos del Dodo, las encontramos además de en las enciclopedias, en los llamados "Cuentos de Hadas" o "Cuentos para niños". Como el caso del libro escrito por el inglés Lewis Carroll Alicia en el país de las Maravillas, publicado hace más de un siglo (1865), y ya desde entonces se le veía como un ser absurdo e irreal.
En la historia de Alicia, se describe la relación de la protagonista con una serie de animales fantásticos y exóticos como el Grifo (el cual sí nunca existió) y el pájaro Dodo, junto con una gran cantidad de aves que aun siendo reales, sólo se conocían por vagas y lejanas referencias.
Al Dodo le siguieron otras dos especies muy parecidas, el dronte (Raphus solitarius) de la vecina isla de la Reunión, extinto en 1746, y el solitario (Pezophaps solitaria) de la isla Rodríguez, desaparecido en 1791. Luego le tocó el turno a la fauna de la también cercana isla de Madagascar, donde se extinguieron dos especies de tortugas gigantes, once especies de lemures gigantes y tres de aves corredoras gigantes, entre ellas el Aepyornis, la más grande que se haya conocido, exterminada en el siglo pasado.