Parte de un pilón del templo ptolemaico de Isis fue extraído de las aguas de la bahía de Alejandría, que han guardado durante siglos esta pieza, destinada a convertirse en la principal de un futuro museo submarino.
Aunque el tiempo no acompañaba y a las amenazas de lluvia se unió el viento y un cierto oleaje, nada impidió que se recuperara la pieza de la época ptolemaica (325 a.C.-30 a.C.), que despertó gran expectación.