Harry Potter existe y vive en Oberursel, una localidad alemana cercana a Fráncfort (oeste del país), aunque, a diferencia del héroe literario, el personaje real no tiene nada que ver con la magia, ni duerme en el armario de las escobas.
Leo Harry Potter, de cinco años, es el hijo menor de una familia londinense afincada en Alemania, y la coincidencia de nombres le ha hecho saltar a la fama en un país donde los niños devoran ávidamente los libros de la escritora británica J.K Rowling.
El pequeño Leo Harry Potter todavía no sabe leer, pero conoce las aventuras de su homónimo de ficción gracias a sus hermanos y a su madre y asegura que como al Harry Potter del libro "también le gustaría volar en una escoba".
Sin embargo, es muy posible que existan otros Harry Potter por el mundo ya que, sólo en Alemania, hay 80 personas con este apellido según la guías telefónicas en Internet.
Es tal el éxito del héroe literario en este país, que la tirada de la cuarta entrega de sus aventuras ha sido de un millón de ejemplares y su puesta a la venta, el pasado sábado, causó tumultos e interminables filas en algunas tiendas.