Partiendo de una corazonada, un grupo de cirujanos de un hospital de Oxford dirigió un estudio estadístico sobre la correlación entre la incidencia de "heridas musculares y óseas" entre niños de 7 a 15 años y la salida al mercado de cada nuevo volumen de la saga de la autora J. K. Rowling.
Los fines de semana en los que dos de los libros (La orden del Fénix y El príncipe mestizo), fueron lanzados, la ocupación de las salas de urgencias cayó hasta la mitad para aquella horquilla de edad.
Según ha trascendido, Chelsy ha declarado a sus más íntimos que está enamoradísima del menor de los hijos de Carlos de Inglaterra. Sin embargo, la joven tiene miedo a que la distancia malogre esta relación.
El noviazgo entre Harry y Chelsy no siempre fue aceptado con buenos ojos por la familia real británica.
En un principio, el heredero se opuso a la relación al considerar que la rubia no era la compañía más apropiada para su hijo más díscolo.
Sólo el tiempo ha demostrado que la pareja va en serio. Y ante esto, al príncipe Carlos no le ha quedado más remedio que rendirse a la evidencia y aceptar a Chelsy en su hogar.
Por su parte, la familia de Chelsy se ha mostrado encantada con el romance. Aunque no son demasiado partidarios de hacer declaraciones, si se sabe que están felices ante el gran amor que su hija y Harry se profesan.
Es de sobras conocido que Harry fue quien más acusó la pérdida de su madre. Una situación que dio lugar a algunos desórdenes en la vida del joven príncipe.
Sin embargo, con la ayuda y el cariño de su padre y de su hermano, el pelirrojo ha logrado salir adelante.
En diferentes ocasiones, Harry de Inglaterra ha protagonizado incidentes con la prensa británica. Y es que al menor de Diana de Gales no le gusta demasiado ser objeto del deseo por parte de los medios de comunicación.
-Los misterios que vamos a contemplar hoy son..
Hasta allí logró llegar el bueno del Padre Ignacio. Al decir la palabra misterios, se oyó un ruido extraño en el féretro y los circundantes atónitos y paralizados por el asombro, vieron a doña Jacinta incorporarse lentamente, hasta quedar sentada.
-¿De qué misterios hablan que yo no me he enterado? -gritó con voz estentórea.
Lo que luego sucedió, los comentarios que se suscitaron y la magnitud que adquirió el "milagro", han ido pasando de generación en generación.
Pero como doña Jacinta, después de la frase antes dicha perdió por completo el habla, y como tampoco pudo escribir porque sus manos estaban paralizadas, nadie pudo saber con certeza qué fue lo que le sucedió durante el tiempo que estuvo muerta.
Sin embargo, mi abuela me juró que su abuela le había jurado que don Antonio le había jurado a él, cansado de oír versión tras versión del célebre milagro de la resurrección de doña Jacinta, se puso al habla con el espíritu de don Cándido.
Parece ser -según aseguraba don Antonio- que don Cándido había regresado "allá", hacía unos doscientos años.
Pero ambos habían establecido, por intermedio de una mesa construida de un solo tronco sacado de un árbol cuyo nombre no divulgaba, una gran amistad.
Don Cándido era -y es, si no anda por aquí- uno de esos espíritus que tiene el limbo en reserva para cualquier caso de emergencia. Emigran del limbo cuando es necesario, viven "en el limbo"en la tierra y regresan luego al limbo. Hay muchos de ellos deambulando por el mundo.
El asunto fue, según don Cándido le dijo a don Antonio, que doña Jacinta se murió esa vez de verdad. Pasó por todos los enojos trámites de aduana sin ningún problema y llegó, como llegan todos los que emprenden ese viaje, al paralelo 101 que marca la frontera. Le indicaron que debía tomar un expreso descendente y doña Jacinta comenzó a bajar y bajar, hasta el fondo.
Allí, en el departamento de clasificaciones le dieron su ficha y sus papeles para que, debidamente documentada, ingresara en el 4300.
Como todo sucedió muy rápidamente, doña Jacinta no tuvo tiempo de replicar. Por lo demás estaba segura que no habría necesidad de protestar, pues le asignarían un lugar de acuerdo con sus méritos.
Y, así era en efecto. Se intranquilizó un tanto al pasar por los pasillos. Había atisbado un poco por entre las puertas entreabiertas y había contemplado algunas escenas poco halagadoras. También había sentido ciertos olores nauseabundos que le habían hecho palidecer. El 4300, se encontraba repleto de gente. Parecía un sitio agradable. Sin duda era por eso tan popular.
Allí la muchedumbre que lo llenaba en su totalidad estaba de pie, o sentada en sillas o en el suelo. Todos estaban tan atentos, que no lograban distraerlos los ayudantes del Director del 4300 que circulaban por todos lados, acercándose a algunos de los presentes para suministrarles, sin duda alguna, ricos manjares.
A doña Jacinta la impresionó profundamente el completo silencio que reinaba. Era un silencio tan silencioso, que al cabo de unos instantes no pudo contener más su curiosidad y, agarrando por la cola a unos ayudantes, lo detuvo con su proverbial gesto autoritario.
Si quiere saber cómo doña Jacinta se convirtió en el dilema del Gran Diablo y cómo perdió el habla lea mañana el desenlace de este divertido cuento, en Estilo de Vida.