Personas que estuvieron con Victorio Vergara 24 horas antes de que le diera el derrame cerebral masivo, el 18 de julio de 1998, han dado testimonios de que el Tigre de la Candelaria estaba realmente feliz, asegura Alvaro Alvarado, presentador del programa típico "Aires de mi Tierra", que también conmemoró el tercer aniversario del fallecimiento del acordeonista.
Ese día, "Victorio, llegó con ganas de molestar", recuerda el señor Andrés Estevez, propietario del Jardín La Parra, lugar donde Victorio sin saberlo, le dijo adiós a todos los amantes de la música típica que le seguían. "Vino al jardín - dijo Estevez- pidiendo en el restaurante "chowmein" y sopa de "wantón", alimentos que regularmente no se venden en ese lugar.
Según Estevez, nunca había visto a Victorio tan entusiasmado como ese día. "Llegó y nadie lo vio entrar, comenta Alvarado, entonces Estevez, el dueño del local le preguntó, "oye, qué hiciste para llegar que no te vi" y le respondió que había llegado en un helicóptero. Son anécdotas que demuestran que se encontraba en un espléndido estado de ánimo", dice Alvaro Alvarado, quien presentó el testimonio del señor Estevez en su programa televisivo.
En el Jardín La Parra de Juan Díaz, se conserva aún la tarima donde Victorio tocó ese último día. Alvarado explica que como en muchos de los jardines, la tarima fue puesta por la Cervecería, pero luego de la muerte de Victorio, el señor Estevez, como propietario del lugar, pidió que no le movieran esa tarima de allí, la acondicionó y le puso el nombre de "Tarima El Mandamás", en honor a Victorio.
Edwin González, el administrador del conjunto, relató a este medio que ese día cuando estaban en el Jardín "La Parra" en Juan Díaz, Victorio estaba muy contento. Estaba en la barra tomando con unos amigos y le dijeron Victorio págate un trago y él respondió "un trago no, una botella". González le dijo: Oye Tigre vámonos, que mañana tienes que ir a tocar. l accedió: "vamos, vamos". De manera que González lo dejó en el hotel a las siete de la mañana.
A las ocho en punto de la noche González llegó al hotel y al entrar, la recepcionista le dijo: "corre, corre, que Victorio está mal". Al momento pensó que estaba malo del estómago, pero cuando llegó al cuarto, el acordeonista estaba convulsionando en la cama.
Además de Edwin González, también estaba el conductor de Victorio y poco después los paramédicos, que le dieron los primeros auxilios. De inmediato se lo llevaron al Centro Médico Paitilla, pero jamás salió del estado de coma.
"Aires de mi Tierra", también presentó testimonio del chofer de Victorio, todo lo que hizo desde que salió del jardín La Parra, esa madrugada, hasta el momento que sufrió el derrame.
Más adelante presentará testimonios del doctor Carlos Briceño, quien atendió a ElTigre, así como testimonios de las personas del hotel Roma, donde se hospedó esa noche y donde se hospedaba por más de 16 años. Así, entrevistando personas que vivieron los últimos momentos con Victorio ese 17 y 18 de julio del año 1998, el programa le rinde también tributo a la memoria del Tigre de la Candelaria.
La música de Victorio no ha muerto, dice Alvaro Alvarado y asegura que no hay un día que no escuchemos música del Mandamás en las estaciones de radio, incluso todavía en televisión, en ciertas épocas del año, presentan música de Victorio, lo que da la sensación de que todavía está vivo, porque su propio conjunto mantiene ese liderazgo, ese posesionamiento que dejó Victorio al momento de su muerte. "Hay un liderazgo nacional del Plumas Negras donde se presenten y creo que, como lo escribió Sergio Cortez, Victorio se ha convertido en un ángel guardián para su propio conjunto, porque se ha dado ese fenómeno para bien de la agrupación y de la música típica, que a pesar de la muerte del pilar del conjunto, se consolidó, siguió adelante y hoy en día mantienen ese liderazgo y prueba de ello es que donde se presentan, la mayoría de las veces es lleno completo".