La noche del 5 de julio del presente año, luego de varios meses de lucha, entregó su aliento de vida al Creador, uno grande... el maestro Armando Villamil. La muerte convoca siempre lo mejor de los hombres y los pueblos.
Martín Armando Villamil Santos nació el 30 de enero de 1941, sus padres fueron José Cástulo Villamil y Fidelina Santos.
El maestro Villamil inició estudios con Gladys Pontón en Panamá, luego prosigue los mismos en México con los maestros Sergei Unger y Felipe Segura. También tomó clases con Ana Ludmila en la Escuela Nacional de Danzas. Posteriormente estudió en el ballet de la Universidad de Chile con los profesores Patricio Bunster, Lola Vodka, Herne Utoff, Dorin Jone. Participó con el Ballet de Arte Moderno del Teatro Municipal de Chile con Octavio Cintolecci, Willy Mauri y Dorinda Brown y con la afamada madame Poliakova.
Su primera maestra de danzas fue Nitizia Cucalón de Martín y al pasar del tiempo en Panamá estudia bajo la dirección de los maestros Francoise Adret, Manuel Ocampo, Earl Kraull, Julián Calderón. Obtiene una beca y estudia en la Unión Soviética en el Instituto Teatral Musical con Alexy Lapuri, Raiza Struskova, Simionava Privulov. Es becado luego por la Fundación Harkness de Nueva York, Estados Unidos para hacer estudios superiores en la Southern Methodist University de Dallas, Texas con el afamado maestro Nikita Talin.
Villamil ha dirigido y formado bailarines nacionales como internacionales y sus incontables coreografías y trabajos se han visto en Panamá, Estados Unidos, Venezuela, Puerto Rico, Cuba, Haití, República Dominicana, Perú, Argentina, Costa Rica, El Salvador y otros sitios.
Fue uno de los directores fundadores del Centro de la Cultura de Santiago de los Caballeros en la República Dominicana y director del Departamento de Danza y Folclor, fundador de la Escuela Experimental de Ballet Clásico y Danza, director del Ballet Santo Domingo y del Ballet Clásico Nacional de Santo Domingo, R.D.
Participó como profesor y coreógrafo en el Departamento de Expresiones Artísticas de la Universidad de Panamá (DEXA). Ha ocupado cargos diplomáticos como Agregado Cultural de la Embajada de Panamá en República Dominicana.
Fue profesor en el departamento de danza de la Escuela de Danza de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá. Fue director del Ballet Folclórico Nacional de Panamá, y antes de separarse del cargo por enfermedad fue el Director General y Coreógrafo del Ballet Nacional del Instituto Nacional de Cultura.
Armando Villamil fue un privilegiado pues recibió del Supremo Dios diversos dones: fue un bailarín con mucha fuerza interpretativa, un notable coréografo, un escenógrafo genial, un diseñador y modisto de vestuarios extraordinario, dibujante y pintor asombroso. Villamil era un ser con un apasionado y explosivo carácter, con un alma de amor, bondad y ternura para los que lo conocimos más de cerca. Pero sobre todo: Armando vivió una vida con momentos duros... tremendamente duros, otros sublimes, gloriosos y de realización plena y algunos únicos e irrepetibles. Una semana antes de su partida comenzó a recordar uno a uno a las personas que pasaron por su viva y no se olvidó de ninguno, desde los tiempos de su infancia hasta el hoy, a los cuales recordó con amor y fraternidad.
Con la partida del maestro Villamil quedan en nuestros corazones espacios vacíos que se llenan de pena. Allí en lo profundo hay lugares ocultos en nuestras mentes donde el dolor dormitará pues nada puede reemplazar su ausencia.
Maestro Armando Villamil: usted estará siempre en nuestros pensamientos, pues hay un lugar muy especial para usted en nuestros pensamientos que usted se ganó... un lugar en nuestros recuerdos... tranquilo y de paz. Usted vivirá siempre, pues vivir en los corazones que usted deja atrás, es nunca decir adíos. ¡Hasta pronto Maestro Villamil!