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Hay corazón para rato


Usted no se quiere para nada si es una persona obesa, con colesterol elevado, que se disgusta por cosas sin importancia, que no tiene control de los alimentos (ni en cantidad ni en calidad) que ingiere puesto que come como si se fuera a morir mañana. Vaya, y si sigue así, a lo mejor y esto es lo único que puede esperar o bien pronto su cuerpo comenzará, si no lo ha hecho ya, a enviarle señales de alarma.
Aprender a vivir una vida saludable, donde no hay espacio para el cigarrillo, en que las comidas cargadas de grasa y con poca fibra deben desestimarse dando preferencia, por el contrario, a los carbohidratos complejos, las frutas, vegetales y granos no se aprende de la noche a la mañana porque los hábitos son duros de adquirir y cuánto más de erradicar. Pero, tampoco es imposible hacer los cambios de vida a tiempo. Es cuestión de valorar la vida, la salud y de proponérselo y solicitar ayuda. Afortunadamente, los humanos tenemos la capacidad de aprender y de adaptarnos a nuevas condiciones y reglas del juego en todos los ámbitos de nuestro desenvolvimiento social. La salud no es la excepción.
Entonces, a empezar desde hoy a velar por su salud. Nos ayudarán algunos consejos quizás ya conocidos, pero no llevados a la práctica, provenientes de expertos en salud, como lo son los doctores Enrique Mendoza y Daniel R. Pichel Pérez, quienes dictaron el miércoles de esta semana el Taller de Periodismo Científico "Enfermedad Cardiovascular", invitados por el Centro Latinoamericano de Periodismo, CELAP y el laboratorio Merck Sharp & Dhome.
Hay que hacer lo que sea necesario para que usted y todo aquel que conoce se mantengan saludables y no se conviertan en una cifra de entre los millones de víctimas que mueren o quedan inválidas debido a la enfermedad cardiovascular que es la principal causal de muerte en nuestro país y el mundo.
Haga ejercicio 30 a 40 minutos por día, 3 ó 4 veces por semana, vigile el consumo de calorías diarias y haga lo propio con sus hijos/as, ya que le enfermedad cardiovascular empieza desde la niñez, dado que investigaciones demuestran que en autopsias hechas a niños de dos años ya había colesterol en su organismo.
Lo triste de la enfermedad cardiovascular es que muchas veces pareciera asintomática hasta que ya es un poco tarde.
Si no le gusta hacer gimnasia, entonces practique un deporte (natación, fútbol, tenis son muy buenos), camine a ritmo rápido, baile o salte soga.
Eso sí, tenga cuidado de no comenzar un programa de ejercicios sin consultar con su médico. Es mejor hacer poco ejercicio y liviano pero con más frecuencia en la semana. Permítale a su cuerpo adaptarse a ello. El hecho de que otra persona pueda hacer ejercicios fuertes y no se agote ni tenga esto efectos negativos para su salud puede indicar que su condición física, su corazón, sus pulmones están mejores que los suyos o que ya su organismo está acostumbrado, pero, esto no quiere decir que vaya usted a tratar de hacer lo mismo aunque vea que no lo resiste, porque puede causarse daños irreparables o hasta la muerte.
Claro que un buen pedazo de lechón con yuca frita sabe rico, pero, también la yuca hervida y el pollo asado (sin piel) son una delicia y su salud no estará como pendiendo de un delicado hilo.
Otras recomendaciones hechas por los doctores Mendoza y Pichel, indican que hay que ser cuidadosos/as a la hora de comprar los alimentos y LEER LAS ETIQUETAS para saber si los productos que se adquieren tienen aditivos o preservativos perjudiciales para el organismo y algunos de los cuales según estudios científicos pueden causar cáncer u otra enfermedad.
La sal, el azúcar y el sodio excesivos también atentan contra la salud general y de ese corazón que a gritos le pide un ¡ALTO! y ¡AYUDENME!. Clamor al que bien poco le hace caso la mayoría que sigue consumiendo comidas rápidas porque, tal cual lo explicaron los galenos las ofertas invitan a la gente a interpretar que por sólo unos centavos adicionales salen ganando en cantidad. A lo mejor sí, pero, ¿D"NDE QUEDA LA CALIDAD NUTRICIONAL?
Por otro lado, recuerde que grasa y calorías que entran de más se van a distintas partes del cuerpo y quizás no precisamente a los lugares que le harán a las mujeres que el bikini o las minifaldas les queden mejor y a los hombres tampoco le favorecerán la figura y menos si son delgados en otras áreas del cuerpo, porque parecerían entonces lombrices que se tragaron un frijol y se les quedó atascado en el estómago.
Según se explicó, la distribución de la grasa en el organismo también es algo a lo que hay que prestar atención. Por ejemplo, se aclaró que entre una mujer obesa, pero cuya grasa está en los muslos o caderas y un hombre también con exceso de peso, cuya grasa es abdominal, es decir, que, si llamamos las cosas por su nombre, está barrigón, él corre mayor peligro de sufrir de colesterol alto, hipertensión, diabetes y ateroesclerosis acelerada, porque su grasa cubre órganos vitales. Así que señores, cuando tengan que cambiar la talla de los pantalones a un número más grande, cambiar de correa porque se les queda chica o sencillamente la cremallera no les cierra, recuerden esto de que "en guerra avisada no muere soldado" o "por la boca muere el pez". De hecho, el asunto no es para causar hilaridad sino alertar de que no sólo es asunto de estética, sino de salud. Claro que su pareja la/lo va a querer igual gordo/a que flaco/a, pero, lo importante es ¿cuánto tiempo le va a durar usted a él/ella sano/a si sigue descuidándose y dejando de tomar medidas de salud preventiva?
Recuerde, por su salud, por la calidad de su vida, hay que conocer la relación masa corporal y grasa (conozca su índice de masa corporal-IMC, que se obtiene dividiendo el peso en kilos por la talla en metros elevada al cuadrado) y quemar los excesos de grasa que se ingieren, pero esto no debe hacerse sin un médico general o un internista que le asesore y la guía nutricional debe acompañar al programa de ejercicios. Atiborrar de grasa al organismo es como llenar con alquitrán o cemento una cañería o como intentar tomar batido con un carrizo de tomar soda: el resultado es que se reventará o no podrá pasar nada por ella.
Es fácil ir haciendo cambios paulatinamente si se acepta que hay estilos de vida que no le favorecen y la última palabra, después de todo, la tiene usted: ES SU VIDA.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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