Nos quejamos de la calidad de la educación y esperamos que los docentes, “con cascarita de huevo” hagan maravillas.
Ellos, los hay excelentes y muy malos. Los que ven educar a los hijos de otros como una pesada carga y aquellos con mucha empatía, paciencia y amor para guiar a sus alumnos.

Hoy felicitamos a los segundos, los que disfrutan tratando de ayudar a formar ciudadanos responsables, con altos valores éticos, líderes, emprendedores, capaces de trabajar en equipo, tolerantes, disciplinados, con iniciativa, metas claras, asertivos...
Endilgar culpas, cuando se habla de un sistema educativo y una sociedad en crisis, es fácil, una salida cómoda. Hallar soluciones, imperativo y de eso se están percatando en un imperio que parecía un Goliat, pero que comenzó a desmoronarse ante los ojos de todos, Estados Unidos.

En la película “Waiting for Superman”, que proyectó APEDE hace unos días y fue objeto de análisis, se presenta una radiografía del sistema educativo en EE.UU y se hace un recorrido por las administraciones desde finales de los ‘70 y se oyen promesas electorales que se llevó el viento.
Muestra las raíces del problema, se presentan estadísticas de lo que le cuesta al Estado mantener cárceles , algunas parecen hoteles de lujo, atestadas de reclusos, que no representarían tal erogación ni siquiera si se les pagara sus estudios universitarios.

Se habla de la deserción, del poder político de las agrupaciones de docentes y lo burocrático del sistema, de las loterías de cupos para colegios que están implementando novedosas ideas, tecnología y metodologías de transferencia de conocimientos, donde el alumno no es un receptor pasivo de conocimientos.
Cuando la traigan a las salas de cine deben verla gobernantes y gobernados, comunicadores, padres de familia, docentes, estudiantes y todo al que le importa la educación y la suerte del capital humano de nuestro país.
