La respuesta de Sasa es que está en nuestro país por un capricho más que por el ballet, porque si quiere bailar ésto, está en un país equivocado.
Y es que su idea está fija en desarrollar un proyecto que promueva la cultura del ballet y la ópera desde las escuelas.
Según el bailarín, en Panamá, la gente de casi todas las escuelas de ballet están peleadas, nadie habla con nadie, pero, en su caso, trata de ser neutral.
Explica que por eso se hizo "Giselle" y "El Lago de los Cisnes", con la participación de todas las escuelas, porque a su juicio, esto es lo que debería hacerse: "en lugar de pelearse, unificar lo poco que hay".
Según Sasa, hace 11 años, cuando llegó a Panamá, sólo habían un par de escuelas, sin embargo, ahora hay no sólo muchas más, sino también mucho más interés.
No obstante, el destacado bailarín, quien ha interpretado en distintas ocasiones obras completas en nuestro país, explica que para que se desarrolle este tipo de cultura en Panamá, es importante que los gobiernos asuman su parte y se involucren sin interés de reconocimiento inmediato, como usualmente sucede con los proyectos que se rechazan porque tienen desarrollo a largo plazo.
Para tener éxito, un bailarín profesional no puede engordar y por ende, no puede comer todo lo que quiera.
Tampoco puede ingerir bebidas alcohólicas, ni trasnocharse, ni broncearse, lo que es casi como renunciar a la vida normal de juventud, sin dejar de ser completamente sana.
Ante todos estos sacrificios, Sasa Adamovic, de 37 años, elegió esta difícil carrera, la que volviera a seleccionar si pudiera volver a nacer.
Pero hoy, después de más de dos décadas de baile, Sasa Adamovic se ha visto limitado en este arte, debido a que hace algunos años sufrió una lesión en una de sus rodillas, que en conjunto con tres quistes en el cuello, casi lo inmovilizaron.
Pero, aunque estos sucesos marcaron el inicio de un futuro fin en su carrera como bailarín profesional, Sasa ha decidido transmitir todos sus conocimientos a las alumnas que acuden a su escuela de ballet.
Pero, nos intriga saber ¿cómo hace un hombre para enseñarle a las niñas?
De acuerdo con Sasa, lo más importante es recordar que todos los grandes maestros en este arte fueron hombres, incluso Luis XIV, que fue el primero en bailar ballet.
"Hay gente que dice: Tú eres hombre y no puedes enseñarle a una mujer, pero lo cierto es que el maestro le muestra el paso y la gracia que debe tener, mientras que la mujer lo repite dándole el toque femenino".