UN ESPACIO donde los niños con necesidades especiales de educación pueden interactuar con otros niños es Rad-Lázaro, taller-galería, el sueño de Virgilio Carrión hecho realidad.
Se trata de una escuelita diferente, donde con métodos no tradicionales de enseñanza, aprendidos la mayoría en Rusia y practicados por años en Europa y Panamá (tanto en el interior como en la capital) se fomenta esa integración social, el involucramiento: hablamos de técnicas de enseñanza y fomento de la creatividad individual, con el uso de la cerámica, pintura, musicoterapia, teatro, títeres terapia, cuento terapia, un profesor de cerámica (escultura de cerámica en vidriado, miniaturas), collage, tejidos y pintura. En el futuro habrá también talleres de horticultura (comestible, ornamentales y medicinales).
Carrión está convencido de que todo niño posee un cúmulo de talentos, que desarrollará en mayor o menor grado según sus posibilidades y la motivación que reciba.
El es un profesional de educación primaria, especialista en rehabilitación, comunicación e integración de niños con síndromes auditivos y síndromes múltiples, hidrocefalia (líquido en el cerebro) parálisis cerebral, Síndrome de Down, hiperactivos, que no pueden leer, disléxicos (aquellos que confunden la qp, db), con espina bífida (parecen de cristal porque la columna no tiene el líquido de la médula y no está totalmente formada y no tienen control de sus movimientos).
El y su equipo de colaboradores fomentan el proceso de comunicación y rehabilitación con arte (pintura con los dedos, con los codos, con los pies, con las manos-huella dactilar). No medicamentos.
Con una licenciatura en Pedagogía, maestrías en Correción y en Docencia Superior, además de su vasta experiencia en la materia y en el manejo de población discapacitada, está optimista sobre los resultados del importante paso que ha dado en lo que a inclusión social respecta.
En el taller se usa también la cromoterapia y éste dispone de una rampa y espacio amplio para que los niños con silla de ruedas u otros aparatos para movilizarse puedan hacerlo con facilidad.
La idea es que cada uno explore y explote al máximo sus habilidades, gane independencia, seguridad y eleve su autoestima, a la par que los niños sin discapacidades aprenden a valorar las diferencias y comprenden que encasillar, señalar y discriminar ofenden, van contra los derechos humanos y separan a la sociedad, en la cual hay espacio para todos.
El logo del talle es una flor que en el jardín podría pasar desapercibida y confundirse con la maleza, una flor que para verla hay que separar otras plantas que la ocultan. Pero, que cuando hay luz florece. Así son los niños discapacitados, necesitan una oportunidad para florecer, porque de lo contrario "se van hundiendo en un torbellino de olvido que causaba tristeza".
"Queremos que el chiquito no se sienta estigmatizado por la discapacidad que tiene, que se sienta valiente y creativo", puntualizó Carrión.
Hace una década él conoció a un niño campesino de 5 años, en Coclé, paraplégico producto de un daño hepático, quien no perdía la alegría de luchar, en silla de ruedas, viviendo en un piso de piedra. A raíz de ello nació el sueño de abrir un centro especial pro integración.
Luego estuvo mucho tiempo en Centroamérica (5-6 años) trabajando con niños y adolescentes discapacitados. Y en la Nueva Federación Rusa adquirió un caudal de conocimientos y experiencias científicas y pedagógicas maravillosas: en la Facultad de oligofrénicos (esquizofrénicos), zurdopedagogía (problemas auditivos), tiflopedagogía (problemas visuales, ceguera parcial) y síndromes. Ahora es una maravillosa oportunidad para aplicar estos conocimientos.
Mientras observaban la mascota Opalo Hamster Virgilio fomentó un diálogo con los jóvenes de Casa Esperanza, donde les habló sobre los hábitos del animalito, cómo antes de aventurarse a salir mira en derredor, olfatea (tratando de ver si alguien le es familiar), tantea el terreno.
Les explicó la diferencia entre un conejo y un hamster. Hablaron de la importancia de que en la jaula todo esté limpio y de que tenga un pedazo de madera que le recuerde su hábitat.
Hermanados por el arte
Encasillar y etiquetar están pasados de moda, hay que avanzar y promover la inclusión social e ir rompiendo la barrera del estigma.