Variedades

Herramientas para salir adelante ante la pérdida de un ser querido

Entre más se tecnifica la Medicina se habla menos de la muerte y se acepta menos la muerte y la gente sabe menos acompañar en el dolor.


QUINIENTAS ocho personas ha atendido en cinco años de existencia la Fundación Piero Rafael Martínez De La Hoz. La ONG brinda asistencia individual y terapia de grupo a personas que experimentan duelo por la muerte de seres queridos o ante otro tipo de pérdidas que alteran su vida.
De las personas a las que se ha apoyado en tan difícil vivencia, 157 son padres que han perdido hijos, 71 son hijos adultos que han perdido su madre o padre, 23 son madres que han recibido asistencia por duelo perinatal y pre natal. Asimismo, en cuanto a grupos familiares, se han atendido 7 familias que en total tienen 26-28 personas. Y, también 77 niños y adolescentes han sido apoyados ante la pérdida de familiares, al igual que 91 viudos/s.
La información anterior nos la proporcionó la Licda. Yercia Rivera, psicóloga de la Fundación creada en memoria de Piero Rafael Martínez De La Hoz el 12 de julio de 2000.
Rivera expresó que la sociedad cada día se torna más insensible e indiferente ante el dolor ajeno. Hace falta más empatía.
"Sabemos menos acompañar en el dolor, juzgamos mucho", puntualizó. Explicó que cada persona maneja el duelo distinto. Hay muchos factores internos y externos que inciden en ello.
"El duelo es individual, cada persona tiene sus habilidades y herramientas para salir adelante. Cada una vive el duelo a su propio ritmo y manera".
En los viudos el dolor es diferente. Entran en sobrevivencia. El doliente necesita hacer muchos ajustes. Hay muchas cosas que resolver antes de caminar hacia una relación diferente. Si tiene el apoyo familiar sale más rápido. Las viudas cuentan con una mayor red de apoyo que los viudos. Estos se quedan solos con su dolor. Esto se encuentra muy vinculado a la formación que han tenido en una sociedad androcéntrica, donde en un hombre expresar los sentimientos es considerado sinónimo de debilidad. Como no quieren dar la imagen de que son vulnerables no experimentan catarsis tan fácilmente y se demoran para pasar de una etapa a otra en la elaboración del duelo. Alrededor de 30 hombres han solicitado la asistencia de la Fundación.
La muerte de un hijo es una de las pérdidas más difíciles de sobrellevar, dijo Rivera y explicó que: "es un dolor que va disminuyendo con el paso del tiempo, pero el hijo siempre va a tener un significado especial dentro de la familia. En este caso se romope el esquema de que los padres crían y educan a los hijos, envejecen y mueren primero que ellos".
También la Fundación ha atendido casos de madres que pierden a sus hijos antes del nacimiento, justo en el parto y después de un mes de que nacieron.
Cómo murió la persona, cómo se recibió la noticia, quién dio la noticia y de qué manera, cuántos años tenía la persona que falleció, cuál era el momento familiar, son algunos de los factores que inciden en la elaboración/manejo del duelo.
Entre las fases por las que atraviesa una persona en la elaboración del duelo se pueden mencionar la de conmoción, choque o sorpresa (se puede extender mucho en el tiempo y la persona no salir de ese letargo), negación, culpa, resentimiento, rabia, dolor (sobre todo si no se pudieron despedir o no vieron el cuerpo). En el caso de una viuda, hay mucha negación, mucho miedo, sobrte todo si dependía económicamente de su pareja. Hay muchas interrogantes: ¿Qué voy a hacer? ´¿Cómo voy a criar mis hijos? A la Fundación van a buscar ayuda viudas que no trabajaban fuera del hogar o dejaron el trabajo en etapas muy tempranas del matrimonio y necesitan hacer ahora una vida nueva, reorganizarse, aprender o reaprender un oficio/profesión para auto sostenerse.
La Fundación también apoya a la comunidad explicándoles el hecho de la muerte a los niños, manejando situaciones de enfermedad terminal en un miembro de la familia, capacitando a personal médico, de enfermería, educadores, trabajadores sociales, orientadores familiares, psicólogos y psiquiatras en las técnicas y enfoques terapéuticos para apoyar a los pacientes y familiares a enfrentar las situaciones de muerte y duelo. Además, capacita a maestros y profesores para que apoyen en la materia a sus estudiantes, organiza seminarios y jornadas sobre temas relacionados con el síndrome del duelo.
La Fundación Piero Rafael Martínez De La Hoz está ubicada en el Edificio Atalaya, Piso 1, Oficina No. 8, Ave. Balboa. Tels: 227-7498 y 227-0718, giselledelahoz@cwpanama.net, www.duelo.org
Si bien el manejo del duelo varía de persona a persona, se considera que hay un problema patológico cuando luego de dos años el doliente no ha superado las primeras fases.
Es importante entender que influye mucho en el tiempo que toma superar la pérdida el tipo de relación entre el fallecido y el sobreviviente. Yercia Rivera explica que si se trata de una familia nutritiva donde la comunicación es abierta, en la que se muestra el cariño, donde se conversa, el duelo fluye mejor, se va resolviendo poco a poco el dolor. Por el contrario, cuando hay conflicto en la familia el duelo se mueve con mucha dificultad, porque hay mucha ambivalencia.
Explica que el primer año el sobreviviente está recordando, aceptando, vivenciando, reoganizándose (o a la familia). Tiene tareas qué hacer (decidir qué hará con las cosas de ese ser querido que partió). A los dos años por lo general ya las personas sienten que pueden salir adelante.
Una persona que después de dos años vive enganchada al dolor, no quiere quitarse el luto, que no permite que nadie se siente en el lugar de la mesa que solía hacerlo el ser querido que partió, que quiere que todos vayan al cementerio a hablarle al muerto, que sigue manteniendo el cuarto igual, que lleva consigo la cajita funeraria con las cenizas, que no le ha lavado la ropa sucia, necesita apoyo, porque lo suyo ya es un problema patológico.


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207788
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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