Un fuerte golpea a la autoestima infantil, que afecta a todo el entorno familiar y cuyo impacto todavía sienten en su adolescencia y vida adulta constituye el ser diagnosticado/a como hiperactivo, planteó la Licda. Lyseika Villamil.
Todo esto asumiendo que el niño la niño está bien diagnosticado/a, aclaró, porque, según dijo, "muchas veces el diagnóstico está equivocado. Como está de moda esto de la hiperactividad es muy fácil encasillarlos allí cuando muchas veces lo que tiene el niño puede ser una ansiedad, una depresión o a veces su comportamiento es un efecto secundario de un medicamento".
Continuó explicando que los efectos de que un hijo/a sea diagnosticado como hiperactivo/a hace que los padres sientan que ellos han fracasado como padres y obstaculizar el servicio que se le pueda dar a la familia y al niño, en la medida en que el padre y la madre se sienten ineficientes y, van a ser más sensible a cualquier ofrecimiento de ayuda.
Explicó la especialista que la mayoría de las personas no quieren tener mucho contacto con niños hiperactivos, los evaden. Por ejemplo, si hay una fiesta en el barrio evitan invitarlos y si los invitan están siempre tensos pensando que van a romper algo, que van a meterse en problemas, que hay que estar vigilándolos, porque los catalogan como destructores, torbellinos, intranquilos...
Este rechazo y marginación afecta a toda la familia del niño o niña. Esta estigmatización tiene efectos psicológicos a corto, mediano y largo plazo, si los/las niños/as no reciben atención y tratamiento oportuno adecuado (con medicamento y psicoterapia), expresó la entrevistada, quien dijo que n efecto de lo que son ellos (nadie le gusta sentirse rechazado) porque son bien perceptivos/as y desde la temprana infancia sienten que algo anda mal y a nadie le gusta ser rechazado/a.
Se les afecta mucho su autoestima, siente que no puede dar la talla, que siempre ven lo malo que hace, que todos lo empujan, se burlan, los tratan diferente...que, por ejemplo, la maestra nunca les motiva, no les da estrellitas porque no se están quietos, "no se portan bien" o cualquier otro actitud que se les critica.
Si no recibe tratamiento especializado puede ocurrir que no termina el colegio, se escapa de la escuela, se mete en bandas y se echa al abandono, basado/a en que "¿para qué tratar si toda la vida me han dicho que yo no sé hacer las cosas bien?"
En Panamá, manifestó la fuente, es una desventaja el hecho de que en el sistema educativo no se maneja el concepto de inteligencias múltiples. Se centra todo en el aspecto académico y del lenguaje y el niño que no encaja en el modelo estricto es "un niño que no "sirve", lo que causa un gran daño psicológico en muchos niños y una especie de aprehensión o rechazo hacia la sociedad que los rechaza injustamente".
Siguió explicando que este último es el caso de los adolescentes que son relegados, precisamente en una etapa en que se busca aceptación. "Esas personas que se encargan de destruir a la juventud saben cómo se sienten esos muchachos rechazados.
Le ponen un status de poder, autoridad y eso es lo que necesitan, atención. Por esto es que les resulta difícil salirse de las bandas, porque como estaban en busca de atención que le era negada por todos y cuando finalmente se la dan y se les reconoce como líderes no quieren renunciar a esto, para no sentirse otra vez ignorados y/o rechazados".
Los niños hiperactivos que no reciben tratamiento adecuado también pueden sufrir depresión y aislamiento. Otra vez la entrevistada hizo énfasis en la importancia de una buena evaluación, de no circunscribirse a lo que dice el padre, sino ir también a la escuela e indagar con el/la maestro/a, de ir a la comunidad y hablar con los vecinos, con sus amigos, etc.
Es decir, hacer una buena evaluación médico-familiar de toda la historia de la familia. Ha habido casos donde aparentemente están presentes todos los criterios para que un niño sea diagnosticado hiperactivo y sobre la marcha se percatan de que en realidad se trata es de casos de ansiedad o depresión.
Muy importante es determinar desde cuándo ha habido cambios en el comportamiento del niño. Pudiera ser que se trata de niños que han sido abusados. Hay que observarlos para ver si se muestran hiperactivos, ansiosos o retraídos, tensos, impulsivos, asustadizos, hiper sensibles...
La entrevistada analizó el hecho de que los maestros, que son elemento clave en el diagnóstico, sin embargo hay ocasiones en que son contradictorios, porque, primero son ellos quienes le dan a los padres la campanada de alerta, para que busquen ayuda porque algo anda mal con el niño o la niña, pero, luego, cuando el psicólogo trata de dialogar con ellos para que ofrezcan mayor información acerca de aquello que notan diferente en la conducta infantil, se muestran renuentes.