Después de poco más de un mes, Steven Spielberg vuelve a estrenar una película, luego del filme basado en las aventuras de “Tintín”. Durante 2011 Spielberg, siempre presente, dejó su marca como productor en la excelente Súper 8 y en la entretenida (aunque un fracaso comercial) Cowboys contra Aliens.
Ahora vuelve como director al gran cine y a la palestra con 6 nominaciones al Óscar que obtuvo por War horse, aunque esta vez no figura su nominación como mejor director.
Con la trama puesta en Europa y lleno de excelentes actores ingleses y franceses –que no quitan con grandes nombres el protagonismo principal– Spielberg relata en Caballo de Guerra (basada en una novela juvenil que hasta tuvo su versión teatral) la relación profunda que se da entre Albert, un joven inglés que vive en la bucólica granja de sus padres, y Joey, un caballo casi purasangre, durante el estallido de la Primera Guerra Mundial.
Cuando la situación económica se complica, el Padre de Albert vende a la caballería británica a Joey, para ser enviado al frente. El caballo empezará así el recorrido que irá modificando la vida de todos con los que se relacione, mientras Albert se va al frente de batalla para reencontrarse con su amigo.
¿Quién diría que una trama, en la que el protagonista es un caballo, puede ser una historia tan interesante y llena de ribetes emocionales del creador de Tiburón y E.T?
No existen dudas del eximio narrador que es Steven Spielberg, junto al uso de todas las herramientas cinematográficas a su alcance, como la excelente fotografía de Janusz Kaminski, en que logra retratar un recorrido por el alma humana en un período tan cruel de la historia del siglo XX.
Pese a ello, no deja de ser una película extraña, que posee pasajes muy disímiles entre sí y que se recuesta en ciertas escenas demasiado sentimentales, que hasta pueden hacer derrapar el objetivo, cuestión que, por suerte, no ocurre.
En el lugar entre trincheras del no man´s land se obtiene el momento cumbre del filme. ¿Hasta qué punto dos bandos pueden encontrarse y dejar por un momento sus diferencias territoriales, para ayudar a un caballo malherido?
Los mencionados actores europeos, como Peter Mullan, Emily Watson, Tom Hiddleston y Jeremy Irvine (que conmueve como el joven Albert), cumplen de forma excelente su función en un filme que remite a los clásicos del western de John Ford y el melodrama tipo Lo Que el Viento se Llevó.
Otra vez John Williams –habitual colaborador de Spielbreg– con una excelente banda sonora, acompaña los grandes momentos de esta historia.
Steven Spielberg, una vez más, logra emocionar con las armas más nobles. Su obra –tan prolífica y variada, recordar El Imperio del Sol, Rescatando al Soldado Ryan junto a Jurassic Park– forma parte grande de la historia del cine: Caballo de Guerra no es la excepción.
El protagonista.
“Bobby Lovgren, el entrenador, y su equipo literalmente hicieron milagros con los caballos del filme”, declaró Spielberg. “Lo que enfaticé desde el comienzo fue que los caballos debían permanecer siempre a salvo. Adoro a esos animales y no quería que corrieran ningún riesgo. Bobby se aseguró de ello. Otra persona esencial para nosotros en este sentido fue Barbara Carr, representante de American Humane Association, que estuvo allí con nosotros para cada toma. Le di el poder total de que parase todo si en algún momento ella sentía que los caballos no podrían aceptar los desafíos planteados o si pensaba que podían salir lastimados de alguna manera. Quise que ella fuese parte de la acción y de las escenas de riesgo que los caballos realizan; que estuviera presente en los ensayos, donde nos movíamos ‘en cámara lenta’ dando un paso tras otro y que nos dijese ‘creo que esto es seguro’ o no. Fue una colaboración entre Bobby, Barbara y yo”.
Catorce animales diferentes interpretaron a Joey en su madurez, desde potrillo hasta adulto. Cuando Lovgren vio el guión, se sintió emocionalmente tocado por su particular retrato de los animales en la guerra y por los sentimientos firmes de Joey; supo que este trabajo estaba hecho a su medida y a medida de los caballos.