Variedades

Historias con sabor añejo en ngöbere y español, un tesoro cultural para preservar las tradiciones


Fue escrito "para que ningún hijo de esta tierra olvide de dónde viene". Consta de 120 páginas, plenas de descripciones de costumbres de los Ngöbes Bugles que permitirán preservar esta riqueza cultural. Su título: "Historias del Pueblo Ngöbe" ó "KÖBÖ KRATI TE...". Lo escribió el Padre Tomás Arbizú, junto con el equipo misionero de Kankintú, luego de que los ancianos de esta etnia estuvieron anuentes a compartir con ellos asuntos tan de ellos y su gente. Pero, ya ni siquiera puede decirse que de la niñez y juventud Ngöbe, que hasta sienten a veces desapego y vergüenza de sus raíces, influenciadas por otras culturas.
" Sabían que no queríamos apropiarnos de sus historias, no queríamos hacer negocio con sus historias. Son muy reservados. Se encierran, se enconchan y por lo tanto estábamos sometidos a investigación, querían saber qué nos movía a nosotros. Cuando se dieron cuenta que era el amor hacia la gente empezó a salir la historia. Ahora los niños en la escuela pueden leer esas historias que de otra manera se perderían con los ancianos. Estoy contento por eso y porque confiaron en mí", dijo el Padre Arbizú, quien luego de 24 años de convivir con los Ngobes Bugles en Kankintú, es muy querido y respetado.
ERA SU TESORO
"En realidad son los autores ellos, nosotros somos los transmisores, ellos son los que lo escribieron. Era su tesoro que tenían oculto, guardado, su antiguo testamento, que no querían compartir porque no sabían cuál era nuestro móvil", agregó.
Y, hablando de móviles, el mejor, dice, "es El Evangelio. Cuando uno lee el Evangelio y vive El Evangelio: perdonar, ayudar al necesitado, dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, visitar a los enfermos. Si se hace vida en ti, eso promueve un cambio". A él le consta, no sólo por la apertura de los ancianos Ngöbes al compartir con ellos rasgos básicos de su cultura para que puedan quedar escritas tanto en ngöbere como en español. Para que no mueran con ellos. También el Padre Arbizú ha sido testigo de otros cambios importantes en la comunidad , de los que él también ha sido partícipe, pero la última palabra la ha tenido la población.
El indígena, dice, es muy independiente, "es normal que viva solito en las montañas con su familia, en una casa rodeada de selvas, con su ganadito allí, alrededor de la casa o debajo de ella. Ellos viven aislados, no formando comunidad. La idea de la comunidad es cosa nueva para los Ngöbes. Esto crea tensiones, y trae problemas y ellos no querían más problemas que los propios de ver cómo obtienen el sustento. Pero, en la Misión los convencimos de que tenían que probar que esa experiencia era buena . Hay centros de salud, escuela, acueducto, generador eléctrico, que lo pone la Misión (la Orden de Agustinos Recoletos). Hay adelantos importantes, pero ahora viene el montañero y se queda allí. Quiere casa y quiere finca. Entre todos los cristianos apoyaban a los que venían (los ayudaban a hacer su casa y su finca) y, claro, se dan los roces normales de la convivencia. Vienen las disputas, los problemas de toda comunidad, eso no lo tenían. Analizan que tenían dos opciones o aceptarlos y seguir juntos hacia adelante o regresarse a su soledad en la montaña. Privó el bien mayor, los beneficios de salud, educación, seguridad, calles buenas, etc. Ahora Kankintú es modelo para toda la zona indígena".
La idea de practicar el Evangelio en Ngöbe Buglé era no solamente que se hagan cristianos, sino que vivan mejor, unidos a otros, dijo el Padre Arbizú, quien ha tenido mucho tiempo para reflexionar en 24 años en que ha convivido con ellos.
"Nosotros hemos tenido mucho tiempo de soledad. Para ser aceptado por el indígena necesitamos que pase el tiempo y que vean que uno tiene buena intención. Uno va lento. Hubiera querido que las cosas vayan rápidamente , pero allá no conviene que las cosas vayan rápidamente, porque el camino del indígena es lento, necesita tiempo para asimilar las cosas"
VOLUNTAD DE CAMBIO
"Primero tenemos que entender que el cambio lo tiene que hacer el mismo indígena. El cambio no tienes que hacerlo tú. Lo que tú le haces son propuestas", dijo y relató el caso de la carretera.
"Hemos hecho una carretera de 18 kilómetros, donde no ha intervenido el gobierno. Hemos caminado quince años prácticamente con lodo hasta la rodilla. Para ir a misa tenían que ensuciarse de arriba a abajo porque los caminos eran verdaderos changuales. Propusimos al pueblo la idea de la carretera a la gente hace años. Y a algunas personas les gustó. Porque, además ayudaría a mejorar la comunicación entre Bisira y Kankintú que están separadas por 10 kms. Ahora es camino real donde pasa toda la gente. Era lodazal. Nos organizamos, estábamos listos para iniciar la carretera. Pero, ¿qué pasó entonces?, el cacique dijo que tenía contactos con el gobierno y que iba a conseguir que viniera el MOP y les hiciera la carretera y que además a aquél que trabajara en la construcción le diera B/. 5.00 por día. Allí se terminó todo. Nunca vino el MOP. Nadie quería entonces trabajar gratis. Tuvieron que pasar 12 años para que de nuevo esa idea que se sembró volviera a ganar interés y dijo el pueblo: "Padre, ¿por qué no hacemos el camino?". Y les dije: ¿Empezamos ya?".
"Y empezamos y ahora tenemos una carretera de 18 kilómetros. Y daba gusto ver trabajar a todos unidos. Con pico y con pala, llevando la tierra en hombros, la arena y el palaustre en mochilas. La hicimos día a día, las zanjas a los lados y luego echábamos piedra y piedra y piedra, que traían desde el río y el lodo allí. Un día ya no más lodo". Hubo hasta 100 personas trabajando en esta obra colectiva. Ahora, nunca hay lodo "Es el camino del pueblo y lo hizo el pueblo con su propio esfuerzo y es un orgullo que probaron que sí podían hacerlo y juntos pueden lograr muchas cosas más y de eso se trata", dice nuestro interlocutor.
Kankintú es la primera comunidad modelo para todos los Ngöbes. Ahora allí son conscientes de que pueden vivir en comunidad sin perder su identidad.
EL ETERNO GUARDIAN
"Nosotros partimos del hecho de que Dios siempre ha estado presente en este pueblo, tradicionalmente olvidado. No eran cristianos, pero las semillas del Verbo germinaban en los hombres y las mujeres ngöbes", puntualiza el Padre Arbizú, quien en parte en una demostración de afecto y agradecimiento a los Ngöbes Bugles por haberle permitido conocerlos a fondo y ayudarles a volverse gregarios, participó en la escritura de la obra "Historias del Pueblo Ngöbe". Y es que quiso también que el resto de los panameños supieran más sobre quiénes son sus hermanos Ngöbes Buglés. Ellos, los pueblos indígenas, afirmó el Padre Arbizú -que dejó hace 24 años Pamplona, España, para instalarse en Kankintú- son los auténticos, como el corazón de Panamá. Lo más antiguo de Panamá, lo más propio está allí, desconocido (los cantos antiguos, las leyendas, sus temores, en qué creen, cuáles son sus aspiraciones, sus ritos ) porque no se les da el valor que se merece y se va perdiendo. Nosotros queríamos conocer estos ritos porque a través de ellos Dios les habla al pueblo Ngöbe. Este pueblo todavía tiene tradición oral, porque lo canta en lengua indígena. Para que no murieran esos ritos...", para eso fue que escrita esta obra, con la guía de los ancianos.
Pero también quería llamar la atención de la juventud y niñez Ngöbe, ya que muchos menospreciaban sus tradiciones, no querían escuchar a sus ancianos y hasta se burlaban de ellos. Calificaban como "tonterías de viejos" los consejos y creencias que éstos querían transmitirles, explicó el Padre Arbizú.
"Ya se creen más que sus propios padres y que sus ancestros, porque sus papás no habían ido a la escuela". Por influencias foráneas están perdiendo esos valores sagrados y tradiciones que tenía el pueblo., el valor a los ancianos...".
Habla con el entusiasmo propio de quien se siente complacido y es que, otra vez, ha puesto en práctica El Evangelio, la ley infalible del amor. ¿La cosecha?: el respeto de una gran cultura y una gran obra que sienta un precedente.
"Que Dios le dé salud y larga vida para que continúe su hermosa labor social", pensamos y le preguntamos "¿cuántos años tiene?" . Se sonríe con su particular risa genuina y cálida: "Cincuenta y siete voy a cumplir y además muy contento y allá en Kankintú". Reiteró que la autoría de la obra es un mérito de los ancianos y él un mero transmisor de sus mensajes de sabiduría.
La obra fue editada en 1998, por los PP. Agustinos Recoletos-Provincia de Nuestra Señora de la consolación Vicaria de América, para conmemorar el Centenario del Retorno de su retorno a Panamá y "quisiera ser también una fehaciente demostración de nuestro compromiso por seguir acompalando la historia de la Iglesia y del pueblo panameños y de aquellos pueblos que han sido confiados a nuestro cuidado pastoral, como las distintas etnias indígenas de la Prelatura de Bocas del Toro".
PUEBLO CON HISTORIA ORAL
En el prólogo, el Padre Miguel Angel Ciaurriz Oar, escribió lo siguiente: " Me dice Tomás, misionero agustino recoleto, y cacique ngöbe por adopción y méritos, que a estas HISTORIAS DEL PUEBLO NGÖBE hay que acercarse con la simplicidad de los sabios porque sólo así encontraremos en ellas el "alma india" de este pueblo".
"Y, ciertamente, así es. Leyendo estos relatos sólo desde esa perspectiva se comprenden y, sólo desde ella, quienes no somos indios, pero sí venimos de otros pueblos, aprendemos cosas sabias ya olvidadas y que también en otros tiempos, encerradas en otras leyendas, en otros personajes y mitos diferentes, formaron parte de nuestra historia, de lo que fuimos y ya no somos, aquello a lo que claudicamos seducidos por nuevos cuentos que nos han arrebatado el patrimonio y nos han dejado en un terreno de nadie, huérfanos, maltrechos e indefensos en esta jaula de la postmodernidad y de la globalización".



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64142
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América