Pese a que alberga a los grandes estudios de la era dorada de Hollywood, Los Angeles dejó de ser la meca del cine y deberá conformarse a partir de ahora, con ser la capital de la industria de la televisión.
El cine ya no tiene la etiqueta "made in Los Angeles" y en las últimas dos décadas, muchas productoras se han ido de esta ciudad californiana hacia otros países con mano de obra más barata.