Hombres, mujeres y niños escriben, con sus actos, la historia de un país. Panamá no es la excepción.
Es justo que los demás hijos de la patria le reconozcan los méritos a aquellos que se distinguen, en todos los campos.
Mejor si es en vida, como lo ha dicho en reiteradas ocasiones el maestro Carlos Arboleda, reconocido escultor. Él los ha recibido.
Su obra habla de él y en muchas de sus esculturas Arboleda le rinde honor a coterráneos que han dado lustre a nuestro país en distintos campos.
Precisamente esculpió la cabeza de un presidente, don Harmodio Arias. Esta se puede apreciar en Penonomé. De su autoría es también el mausoleo a Omar Torrijos en Amador, el busto de Belisario Porras en la Lotería Nacional, el de Jaime de la Guardia en el Hospital San Fernando y el de Sara Sotillo en el Magisterio Panameño Unido.
En Balboa, en el área revertida está el monumento de otro mandatario, que ocupó el Palacio de las Garzas varias veces, el Dr. Arnulfo Arias.
En el palacio Justo Arosemena hay un busto de este patriota.
En el Centro Regional de Azuero de la Universidad de Panamá hay un monumento a los mártires.
Para recordarlos
- Con esculturas se recuerda al primer presidente de la República, el destacado Dr. Manuel Amador Guerrero y otros próceres, en el Casco Antiguo.
- Hay estatuas de Pedro J. Sosa y Pablo Arosemena, en la plaza de Francia.
- En el área de Ancón (cerca de la Fundación que lleva su nombre) pueden ver el busto al General Omar Torrijos Herrera, signatario del Tratado Torrijos-Carter, gracias al cual Panamá recobró la soberanía en la otrora Zona del Canal.