Peter Marino (1952) es uno de los interioristas más influyentes del mundo del arte y la moda, responsable de las espectaculares boutiques de Chanel, Céline o Louis Vuitton y de trabajos inmobiliarios que van desde la residencia de Bernard Arnault, propietario del mayor conglomerado de empresas de lujo del mundo Louis Vuitton Moët Hennessy, hasta palacios para las familias reales de Oriente Próximo.
Marino también es uno de los nombres de la industria del lujo menos conocidos por el gran público. Se trata de un personaje singular, empezando por su llamativo aspecto, siempre vestido de cuero negro de arriba a abajo, con gorra de plato coronado por una calavera y un aparatoso colgante que reproduce dos hojas de afeitar.
Más allá de su excentricismo, el estadounidense es una de las mentes más productivas que ha dado la arquitectura de interiores en las últimas décadas, y en Miami, en el marco de la Art Basel, la feria más importante de arte contemporáneo, decidieron rendirle homenaje.
Tiene una exposición de sus piezas en el Bass Museum de Miami y durará hasta el 3 de mayo.