El bueno de Fred, lleva una vida de lo más patética: no le basta con no hacer absolutamente nada, sino que no tiene ninguna intención de cambiar. Pero accidentalmente, y por capricho del destino, hiere al Conejito de Pascuas.
Esta circunstancia le lleva a tener que acogerlo en su propia casa hasta que se recupere y pueda de esta forma continuar con su importante labor para el mundo.
Será entonces cuando ambos personajes, acostumbrados a vivir en la soledad y según sus propias reglas, tendrán que aprender a convivir juntos, madurar y, lo más importante, compartir con las demás personas del lugar.
El filme fue dirigido por el director de “Alvin y las ardillas”, Tim Hill, quien mezcló la animación digital con imágenes reales.