Una mañana, Chev Chelios se levanta de la cama con una llamada inesperada, adolorido luego de haber recibidos golpes en la cabeza. Al otro lado de la línea está Ricky Verona, un matón y traficante que le dice que le ha inyectado un veneno chino sintético llamado “Cóctel Beijing”. Ahora a Chev sólo le queda una hora de vida antes que su corazón se detenga por la acción del veneno, lo único que puede hacer es mantenerse en movimiento segregando adrenalina.
Chev, luego de ver en un video dejado por Verona los detalles de su envenenamiento, sale a buscarlo para ejecutar la correspondiente venganza. Al mismo tiempo consulta a su doctor por una posible cura, la única opción es que mientras busca el antídoto, se mantenga en constante movimiento generando adrenalina en su cuerpo, para evitar que el veneno llegue al corazón, cosa que justamente sucederá en la trepidante y desesperada búsqueda de su verdugo.
La película muerte anunciada, tiene a su favor que al tener una historia básica sin mayores complicaciones, no se crean vacíos; los personajes sólo se explican dentro del contexto en el que se encuentran, el matón es matón, el narco es narco, y el mafioso, mafioso; aunque esa aura de redención que se crea sobre Chev Chelios la transformación de asesino de la mafia en hombre enamorado dispuesto a dejar todo por una rubia, va en contra de ese patrón.
La novia es una chica rubia guapa, tan tonta como guapa, que no termina siendo más que un adorno del protagonista, un personaje que podía ser su hija, mamá, abuela, esposa, o cualquiera por el cual el héroe daría la vida.