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Hoy aburrido, mañana enfermo


Todos no hemos aburrido en algún momento de nuestra vida y es una experiencia normal en la vida humana. Una persona dinámica, repleta de inquietudes puede desesperarse al ver que pierde el tiempo ante una conferencia plúmbea de la que no se puede marchar, en una cola que debe hacer forzosamente o esperando a una persona impuntual, en vez de dedicarlo a otras actividades más interesantes o atractivas.
"Pero hay individuos que se aburren más que otros y el aburrimiento puede llegar a constituir una constante en la vida de ciertas personas", explica Javier de las Heras, profesor de Psicopatología de la Universidad Complutense, de Madrid "Durante el aburrimiento la persona que lo padece no está dispuesta a iniciar actividad alguna que pueda acabar con este estado, porque está disminuida su capacidad de actuación o porque se cree que ninguna actividad a su alcance puede cambiar la situación", según el profesor de la Heras.
SE PUEDEN SUFRIR ALUCINACIONES
El aburrimiento se asocia generalmente a un cansancio existente antes de realizar un esfuerzo, a la incapacidad de pasar de la intención de hacer algo al acto en sí mismo, y a la escasez de vida afectiva y de relación. Además, se tiene la sensación de que el tiempo va muy despacio, de que las horas transcurren lentamente, igual que ocurre en la depresión.
Señalan los expertos que la falta de un proyecto para el futuro, no tener una actividad profesional satisfactoria, la relaciones humanas pobres y escasas, la falta de incentivos, de hobbies o de compromisos de ningún tipo, una postura radicalmente escéptica ante la vida, el desinterés por los demás y lo que ocurre alrededor, favorecen la aparición de un aburrimiento que puede volverse crónico.
Un estudio sueco de 1975 señala que el 60 por ciento de los obreros de fábricas y talleres que no gozaban con sus tareas padecían úlceras y que algunos de ellos incluso se quejaban de sufrir alucinaciones durante períodos particularmente tediosos.
Otros trabajos efectuados en Gran Bretaña han mostrado que los trabajadores que se aburren tienen entre 3 y 5 veces más riesgo de contraer dolencias cardiovasculares que sus colegas entretenidos con lo que hacen. Además, entre los aburridos, la incidencia de alteraciones nerviosas es de 4 a 7 veces mayor, la de afecciones gastrointestinales es el doble de elevada que la media y la de enfermedades óseas y musculares es el triple más alta.
Para el doctor Francisco Alonso-Fernández, catedrático de Psiquiatría y Psicología Médica de la Universidad Complutense, de Madrid, "el aburrimiento es un componente de la vida, una experiencia universal, igual que el miedo, la tristeza o el enfado, que muestra la falta de encajamiento entre la persona y una situación externa, pero que llega a ser patológico cuando lo lleva la persona consigo, cuando es interno e individual".
"Todos hemos vivido momentos de aburrimiento reactivo o externo, ocasionado por estar en una circunstancia que no nos agrada, la cual deseamos abandonar, pero sin tener la libertad de marcharnos o acabar con dicha situación", indica Alonso-Fernández.
Señala que "este aburrimiento ante situaciones vacías de estímulo o con un estímulo que no interesa, es normal. Se trata de un sentimiento de vacío, de falta de interés por lo que ocurre y rodea a la persona, acompañado de la sensación de que el tiempo se alarga, de que el momento no termina nunca".
"Pero cuando el aburrimiento deja de referirse a situaciones y momentos puntuales, y la persona lo sufre ante aspectos que divierten a la mayoría de la gente o que antes le interesaban, puede ser un indicio de que comienza a ser patológico, enmarcado dentro de un trastorno depresivo", asegura el catedrático.
Para Alonso-Fernández "el aburrimiento individual predomina en las personalidades muy introvertidas, que rechazan lo que ocurre a su alrededor y en el exterior, y que sólo se interesan por su mundo interior, y también se relaciona con la alexitimia: una incapacidad para expresar las propias emociones".
Según el especialista "el tedio individual también puede ser episódico o por temporadas, asociado a una situación de anergia: la falta de impulsos o energía, una condición depresiva con diversos grados de intensidad, desde la apatía al nihilismo".
ESTRES DEL ABURRIMIENTO
"Cuando la depresión de la persona es completa, predomina su dolor moral o dolor por vivir, así como la desesperanza, poniendo el aburrimiento en un segundo plano, pero cuando es incompleta o anérgica, el tedio predomina sobre otras sensaciones", señala.
Se calcula que el 70 por ciento de los depresivos sufren de aburrimiento y muchos de ellos están más aburridos que tristes, sintiendo que nada les interesa. "A la clásica pregunta de ¿se siente desesperanzado o triste?, suelen contestar: nó, me siento aburrido", señala Alonso-Fernández.
"Además, la edad avanzada predispone al aburrimiento: el proceso de envejecimiento produce un estrechamiento de los interés de la persona, que cada vez presta menos atención a las cuestiones externas, a detalles circunstanciales o accesorios y a los divertimentos, y se conecta cada vez más con su mundo interior y atiende las cuestiones esenciales", señala el experto.
Agrega que "en el trabajo, así como existe estrés por la creatividad, el riesgo, la responsabilidad o el compromiso, puede haber una tensión emocional causada por el tedio, cuando la tarea resulta monótona, repetitiva o desagradable, o ajena al interés o las preferencias del empleado. Es el estrés del aburrimiento, en el que la persona se siente inútil y vacía, el cual surge ante un vacío de estímulos o estímulos que no interesan."
Según el catedrático, el aburrimiento no sólo puede abarcar el ámbito laboral, sino que puede incluir la insatisfacción en las relaciones socio-familiares (parientes y amigos) y en sus hobbies y divertimentos (los cuáles dejan de serle divertidos).
"También existe un aburrimiento sexual, que puede ser preocupante porque puede indicar el agotamiento de la tensión amorosa y convertirse en el primer paso de la crisis de pareja, así como un aburrimiento gastronómico, marcado por el tedio de ingerir y beber las comidas sin interés", asegura.
El rechazo de los divertimentos suele ser el primer grado del aburrimiento depresivo, el cual se vuelve más patológico a medida que el afectado renuncia a cada vez más áreas de interés, hasta que literalmente llega a aburrirse de todo.
Según el profesor Javier de las Heras, la dificultad para comenzar una actividad que rompa con el tedio "puede solucionarse con una buena planificación que nos asegure una ocupación durante la mayor parte del día, que sea suficientemente satisfactoria y que evite ese "estar cansado de no hacer nada"".
Si el aburrimiento ya se ha producido hay que procurar iniciar cualquier actividad no demasiado rutinaria, preferiblemente en compañía de otras personas, pese a que creamos que no va a ser capaz de sacarnos de ese estado y nos de cierta pereza, aconseja.
Para contrarrestar el aburrimiento que surge ante situaciones inevitables y aburridas, se pueden aprovechar esos ratos en actividades más interesantes, como leer un libro de bolsillo, resolver mentalmente algún problema, o escribir una carta.
"Quien se aburre debe enfrentarse a la situación y no dejarla avanzar, porque el tedio persistente es muy devorador y aniquilador", advierte el catedrático Francisco Alonso-Fernández.
REORGANIZARSE PARA DIVERTIRSE
"La persona que se aburre en situaciones o momentos puntuales debe encarar una reflexión dirigida a replantear su vida, cambiando los factores que le hastían por otros que le diviertan o interesen, buscando nuevos estímulos", propone el experto.
Agrega que "esto incluye una posible reorganización de la vida o la elaboración de un nuevo proyecto de vida más satisfactorio".
Para Alonso-Fernández, "la persona que se aburre durante mucho tiempo debe recurrir a la consulta psicológica para asesorarse y someterse a una psicoterapia si parece lo más conveniente".
"Además, el tedio en el ámbito laboral puede llegar a ser una causa muy importante de males físicos", explica Alonso-Fernández.
"Si no se puede cambiar de trabajo, se lo puede enriquecer introduciendo pequeños cambios y novedades, y profundizado en el sentido de la tarea, ya que hasta el último peón de una empresa cumple una función importante para el resultado final, pero si no lo sabe se siente insignificante. Para disfrutar del trabajo, también hay que saber desconectarse de él para disfrutar los momentos de ocio y divertimento", agrega.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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