Fueron meses de estrés. Las fanáticas estaban al borde de la histeria. En principio, para el mes de junio, se dijo que Justin Bieber no vendría a suelo istmeño; tiempo después Showpro confirmaba lo que muchas chicas querían saber: ¡Justin en Panamá!
La noticia corrió como pólvora, y de inmediato sus seguidoras se contactaron con otras beliebers, algunas vienen incluso de Costa Rica.
Ayer, cuando se conoció que el intérprete de “Be alright” se hospedaba en el Hard Rock Hotel, cientos de jóvenes, que pedían disculpas a sus profesores a través de las redes sociales por faltar a clases, esperaban cerca de Multicentro que Justin saliera de su habitación y les regalara aunque sea un saludo o tirara un beso.
Quizá el chico no estaba presto a salir porque su llegada a Panamá se dio precisamente ayer en horas de la madrugada, y a pesar de que se hizo el intento por lograr la primera instantánea del cantante en el Istmo, su equipo fue hábil y evitó que el propósito se cumpliera.
Hoy, hay remedio para la “bibermanía”, la que muchos llaman una fiebre, solo que no todos tendrán la cura, sino quienes asistan a su esperado concierto, “Believe Tour”, en el estadio Rommel Fernández, que cede el terreno deportivo a la música.
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