Enriquecedora fue para los participantes la Residencia de Artistas Conexión Drácula 2012, en la finca Drácula, en Guadalupe, Cerro Punta, Chiriquí, que les permitió sentirse libres, amos del tiempo, convivir con la naturaleza, relajarse, inspirarse en la orquídea Drácula, echar a volar la imaginación y desarrollar su creatividad en un ambiente paradisiaco, alejados del bullicio citadino, los tranques, las preocupaciones, la prisa y la contaminación ambiental, mental y espiritual.
Es, sin duda, una plausible y novedosa manera de motivar al artista y apadrinar el arte, que llevan adelante Casa Cultural Huellas (Analissa Williams) y finca Drácula (Andrés Maduro).

Este año participaron, Silvia Grünhut, Lil María Herrera, Hugo Jiménez, Gabriela Handal, Ricaurte Him, Luz Eliana Tabares, Rolo De Sedas, Oswaldo de León Kantule, Martanoemí Noriega, Alexis Benalcazar y Memo Mezza.
Los frutos de esa convivencia, intercambio y reencuentro consigo se exhiben en la Gobernación, en horas de oficina.

Acerca de la muestra, Carlos Rivera, pintor y profesor de arte destaca la diversidad de propuestas de esta experimentación en grupo, que “nos lleva a múltiples facetas partiendo de un tema central como es la orquídea Drácula, la cual se presta para múltiples manifestaciones en cuanto a estilo y técnicas, ya que podemos ver obras realistas, subrealistas, pop, conceptuales, como la de Alexis Benalcazar, grafitis, y una buena fotografía muy bien elaborada, de Silvia Grünhut, y otra divertida, como la de Guillermo Mezza, que siempre ha manifestado esa corriente primitivista en su trabajo”.
Acerca del trabajo de Kantule, uno de los cuadros que ilustra esta nota, el profesor Rivera destaca que el artista de Guna Yala “invierte el orden de la representación óptica sin abandonar el trabajo técnico en el resto de su obra”.

También le llama la atención a nuestro interlocutor que “se puede observar el trópico hasta en las obras conceptuales”.