Variedades

¡Humor y dolor!

Una actriz panameña era muy amiga del fallecido actor Philip Seymour Hoffman. Daphne Rubin-Vega, quien conocía al famoso desde los años 90, cuando ambos crearon la compañía de teatro LAByrinth, lo defendió


Una actriz panameña era muy amiga del fallecido actor Philip Seymour Hoffman.

Daphne Rubin-Vega, quien conocía al famoso desde los años 90, cuando ambos crearon la compañía de teatro LAByrinth, lo defendió -durante una entrevista- de los rumores que apuntaban a que continuaba inmerso en las drogas meses antes de su muerte: “Tenía una enfermedad mental grave. Llevaba sobrio más de 22 años, eso hace falta que la gente lo sepa para que entiendan que tenía una enfermedad grave; lo que ha pasado no tiene que ver con la clase de persona que era. Él quería muchísimo a su familia, a sus hijos, a su pareja. No importa qué clase de inteligencia o éxito tengas, no depende de ti, aseguró.

Cuando uno llega a los 40 años -reflexionó la actriz, bailarina y cantante- cree que puede dominar lo que le pasa, piensas que con todo lo que has vivido, no te va a volver a pasar. Él era perfeccionista, se torturaba mucho. Hablamos de una enfermedad mental grave; mira qué le pasó a Robin Williams, esto le pasa a mucha gente acá, precisó.

 

Rubin-Vega, quien vive y trabaja en Nueva York, le brindó una entrevista a Efe con motivo del estreno en España de la única película dirigida por Seymour Hoffman, Jack Goes Boating, que se rodó sobre la obra de teatro del mismo título, la cual protagonizó Hoffman. Al igual que hace Jack, su personaje Phill visualizaba las cosas que quería conseguir; era como una cebolla, sacando capas del ser humano, hurgando para encontrar la verdad de la condición humana, tratando de averiguar cómo se comporta la gente, cuando actúa sin prejuicios, recordó la istmeña.

Para este estadounidense, quien ganó un Óscar por Truman Capote, lo más grande era prestar atención a los detalles del ser humano, investigar, desarmar y explorar, dijo la actriz.

Era perfeccionista y autocrítico, y su peor enemigo, añadió el actor y también amigo del fallecido, John Ortiz.

 

Su nivel de exigencia era tan alto, que era difícil que quedara satisfecho, pero eso también le hacía muy bello como artista, afirmó Ortiz.

Contó que fue idea suya provocarlo para que aceptara dirigir su primera película: Fue igual que si le propusiera jugar al fútbol, o al baloncesto, surgió con la misma normalidad. Pero yo sabía que él quería dirigir, mencionó.

Ortiz fue, con Hoffman, director artístico de la compañía durante diez años; eran muy amigos, pero “me trasladé a Los Ángeles para trabajar en varias superproducciones, como ‘Silver Linings Playbook’ o la sexta entrega de ‘Fast and Furious’ y perdimos contacto, aunque hay veces en las que hablábamos por teléfono.

 

Y yo creía que todo iba bien, como siempre, apuntó. En mi presencia nunca bebió, estaba limpio casi 23 años. Y cuando la pasó peor, yo no estaba con él, se lamentó.

Seymour y Robin Williams tenían varias cosas en común; aparte de ser ambos artistas, y con esto quiero decir -aclara Ortiz- que eran mucho más que unos geniales actores, los dos tapaban con humor lo peor de su existencia. El humor estaba siempre al mismo lado del dolor; el dolor era la gasolina, y el humor era la máscara. Ambos tenían la sonrisa del payaso, concluyó.


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940847
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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